OBSERVATORIO CIUDADANO NACIONAL DEL FEMINICIDIO

Lun 26 Noviembre, 2007 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

colaboraciones.jpg 25 de Noviembre Día Internacional Contra la Violencia Hacia las Mujeres.

En el marco de la celebración del Día Internacional Contra la Violencia Hacia las Mujeres, en Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, articulación de 43 organizaciones de 17 estados de la República, se emite el siguiente

Pronunciamiento

La violencia contra las mujeres es un fenómeno que tiene profundas raíces, producto de la cultura patriarcal, androcéntrica y misógina que, ahora, gracias a las diversas investigaciones ha quedado en evidencia en su dimensión real, al igual que la existencia de un contexto que la posibilita y la potencia. De entre las modalidades que adopta, la violencia institucional es sin duda alguna la más grave, pues la hace viable por medio de la impunidad su continuidad y reproducción; la forma en la que se materializa esta tipo de violencia es la discriminación que se encuentra tras los actos omisos de algunos servidores públicos, la dilación en la atención de la violencia hacia las mujeres y la obstaculización de la verdad histórica en los casos de feminicidio hacen inaccesible la procuración de justicia, atentando así contra los derechos humanos de las mujeres.

El significativo crecimiento de la violencia de género y el feminicidio a nivel nacional, sin su contraparte en acción gubernamental –que por el contrario se empeña en invisibilizarlo y desaparecer los instrumentos institucionales que se dedican a combatirlo, (incluidos los Ejecutivos –en sus tres niveles-, el Legislativo –federal y estatal- y el poder Judicial –nacional y local-, y los organismos no jurisdiccionales de protección a los derechos humanos –CNDH y comisiones estatales-)- ha derivado en pobres medidas de apremio, y leve contundencia para frenar la violencia contra las mujeres. Lo anterior es un contrasentido con la razón de ser del Estado: La protección de la vida y la garantía de seguridad de sus ciudadanas.

Las mexicanas vivimos en condición de permanente zozobra sobre nuestra seguridad, en las calles, en los empleos, en las escuelas y en nuestras propias casas: los índices de violencia urbana nos afrentan en la cotidianeidad, pues la inseguridad no se limita a las esferas de la violencia familiar. La violencia contra las mujeres se expande como un cáncer social, que pugna por despojarnos de espacios vitales elementales.

Lo anterior se corrobora con las políticas permisivas en los casos de las violadas de Atenco, de Castaños, de Oaxaca y Michoacán en donde éstas han sido tomadas cómo botín de guerra no declarada, producto de la inconstitucional militarización. Por otro lado, la alta incidencia del delito de trata de personas, que centra su actuar en las mujeres y las niñas, es una forma de esclavitud “moderna”, que ha sido pobremente atendida e inclusive ignorada. Los más de 30 millones de casos registrados por el INEGI de violencia contra mujeres en 2006; y el no estudiado ni tipificado “suceso” de la desaparición de mujeres son el caldo de cultivo para una aceptación cultural de la reproducción de la violencia contra las mujeres en todos los aspectos de su vida.

Esto se agrava en forma exponencial por la insultante indemnidad de perpetradores y funcionarios públicos. Observamos que ante la denuncia de mujeres asesinadas y desaparecidas las autoridades no investigan, no persiguen ni sancionan los delitos que vulneran la seguridad de las mujeres quebrantando la justiciabilidad de sus derechos humanos y constitucionales. En este sentido, y con base en los datos proporcionados por el Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad en México, en la totalidad del territorio nacional, se reporta que la probabilidad de que el Ministerio Público –local o federal- integre efectivamente una Averiguación Previa, en consecuencia detenga a un delincuente y que éste sea presentado ante un juez es de aproximadamente 1.8%, por lo que la incidencia de impunidad en cualquier tipo de delito en México se da en un aproximado de 98.2%.

Por todo ello, y teniendo como referente que ahora las mujeres de México contamos con una Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (Ley General), que obliga a las 32 entidades de la República a emitir una legislación similar, que provea de los mismos derechos y obligaciones a mujeres e instituciones gubernamentales,

Exigimos

  1. Se garantice un contexto de seguridad en la vida de las mujeres, en el marco de la Ley General y las recomendaciones jurídicamente vinculantes emitidas a México por los organismos internacionales de protección a los derechos humanos.
  2. Para que esto sea posible, se debe hacer público de inmediato, el Reglamento de la Ley General, que esté a la altura de la Ley misma, que permita se determinen las partidas presupuestales necesarias para llevar a cabo las acciones que ordena, y que durante todo este año han sido inaplicables por la falta de dicha regulación.
  3. Demandamos se cumpla con el proceso de armonización legislativa en los estados que instruye la Ley General, que en su mayoría se encuentra omisa o en algunos casos, se han aprobado leyes locales, como en Nuevo León, Chihuahua y Chiapas, fuera del contexto y del espíritu de la Ley General, contraviniendo derechos y omitiendo responsabilidades de las autoridades estatales para prevenir y erradicar la violencia de género y feminicida, establecidas en la ley marco.
  4. Reivindicamos a la Ley General como un instrumento de avanzada que, de ser operante, permitirá comenzar a vencer las inercias de la espiral de violencia que afectan la vida y la seguridad de las mujeres.

En este complicado entramado social por el que se cierne la inseguridad y la violencia tolerada contra las mujeres, el que tengamos una Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia que no se puede ejercer, producto de la indiferencia, la omisión y la indolencia gubernamental de la realidad que vivimos las mujeres en este país, es, como lo hemos sostenido desde el principio, un acto más de violencia institucional contra todas las mexicanas que exigimos no quede impune.

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Hipocresía

Jue 22 Noviembre, 2007 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

colaboraciones.jpgEn La Jornada del 22 de Noviembre de 2007, aparece una nota de la reportera Alma Muñoz, con llamado y foto en la primera plana, ahí, se ve a un feliz Guadalupe Acosta Naranjo, secretario general del PRD, del brazo de Armando Martínez, presidente del Colegio de Abogados Católicos –abogado de Norberto Rivera y Serrano Limón- exhibiendo su inmoral denuncia penal contra quienes, en forma al menos ingenua, entraron a Catedral el domingo de campanazos.

Da tristeza ver a esta “izquierda” electoral políticamente correcta, que se desvive por desplazarse día con día, a derechazos, hacia una moderada, hipócrita y soez política socialcristiana que no se atreve a decir su nombre, que se retuerce cual tlaconete en sal para sacarse de encima a la resistencia civil, para diferenciarse y significarse como “buena”, aceptable para el poder eclesial, mediático y económico.

La verdad es que ver al macilento secretario general del PRD del brazo y por la calle de los neo cristeros -que reclaman para sí (con la iniciativa de integrar la “libertad religiosa” a la Constitución), derechos que perdieron en dos guerras, como el de poder formar un partido político con sacerdotes y el “derecho” constitucional a oponerse a la legalidad e institucionalidad-, compartiendo el objetivo común de identificar a los “malos” e “incorrectos” es al menos sombrío.

De qué van a acusar a quienes entraron a Catedral siguiendo sus instintos, no su razón ¿De caer o ser parte de una provocación casi infantil?; ¿De haber ingresado a un edificio público, propiedad de la nación a gritar?; ¿De haber quitado el barniz de mobiliario utilitario de la iglesia?; o se van a quitar la careta y la acusación será por haber importunado al poder omnímodo de la jerarquía de la iglesia, cómplice del poder ilegítimo, que evade la acción de la justicia, esconde delitos en pecados, encubre y cobija pederastas, privatiza el imaginario colectivo –ese sí propiedad cultural de la nación- de la Virgen de Guadalupe con un copyright que afrenta el simbolismo sincrético de nuestra Tonantzín.

¿Cuál es la acusación para los políticamente incorrectos?

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¿Y este es el que calla a Chávez?

Mie 14 Noviembre, 2007 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

Y sigo preguntándome ¿este tipo es el que calló al presidente Chávez?

El que le juró lealtad a Franco cuando era jefe de estado llamándolo “MI Generalísimo”.

El que reconoció el golpe de estado que derroco a la segunda republica.

El que llora la muerte de franco llamándolo figura excepcional de la historia política española.

El rey nombrado por un fascista de nombre Franco, el cual era apoyado por personalidades de la talla de Hitler y Mussolini, ¿ese rey intento callar a un gobernante elegido democráticamente por un pueblo?

Pues que este rey no recuerda su pasado fascista, que pensaba (si es que alguna vez pensó), acaso sufre de alzheimer, momio dinosaurio fascista.

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JUAN CARLOS I, EL REY PANDILLERO

Mie 14 Noviembre, 2007 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

noticiasinternacional.jpgPor un indio catalán

11 de Noviembre de 2007

(El autor de este texto es periodista, corresponsal de varios medios, lector de nuestros servicios informativos y ha aceptado convertirse por esta vez en colaborador del servicio de noticias ISA al autorizarnos la publicación de su artículo).

De golpe, como un milagro, una imagen define todo. El sentido exacto de las cosas más allá de todo simulacro y toda confusión. Lo que el mundo entero ha visto en la Cumbre Iberoamericana de Chile es la encarnación de lo imposible: Un matón de barrio, un pandillero al mejor estilo de la falange, el rey de España Juan Carlos I, amenaza al presidente de una república americana y se va de una conferencia entre supuestos pares porque no consiente, simplemente, que los “inferiores” hablen.

Lo que cualquier humano de dos patas sabe sobre cualquier banda de criminales callejeros. Esto es lo que ha pasado. Que antes del linchamiento, los delincuentes te señalan con el dedo, que luego te dicen que mejor te calles y que al final, si pueden, te acaban: Con un balazo o una paliza. Y esos tres movimientos exactos, públicos, bajo la luz del sol republicano, destruyendo todas las convenciones diplomáticas que inventó tiempo ha el liberalismo, esto es exactamente lo que ha hecho el hombre que ni tan siquiera juró la constitución española porque antes había jurado los principios fundacionales del movimiento nacional.

Retengan cada escena porque es el ritual de todo crimen: Hugo Chávez está diciendo que Aznar es un fascista y habla de los empresarios españoles. El rey se mueve inquieto. Se percibe algo. Y de golpe, primer acto, el aviso verbal: “Tú”, combinado con la amenaza corporal, el fabuloso lenguaje del gesto gangsteril: señalar con el dedo. Contextualicen: Ante los jefes de Estado de América Latina, un supuesto par, el jefe del Estado español, designa a la víctima y la marca con su dedo inquisidor. Primer aviso. No te pases o recibirás lo tuyo.

Después, segundo movimiento, harto de este igualado, este peón de hacienda, este indio malhablado, el aristócrata mete la directa y lanza la única frase que no es concebible en ningún escenario mundial: “¿Por qué no te callas?”.

Hacerte callar, “poner en su sitio” u ordenar tu silencio es una de las más sagradas tradiciones del añejo fascismo español, el colmo de todo grande de España, licenciado, cacique, guardia civil y del lumpen que les rodea. Las bandas de la porra, los carlistas, los rondines fascistas. El delirio fastuoso de la oligarquía por la gracia de dios. Una raza de bárbaros analfabetos que acaban con cualquiera que ose simplemente hablar. Expresar un pensamiento. La verdad, por ejemplo. Y un asesino vestido de monarca amenaza, con la clásica chulería del señorito y el hacendado, a un presidente americano.

Y al final, el tercer movimiento. La definición perfecta del horror. Ya que otro jornalero aunque presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, sigue con las insolencias anthispánicas, Juan Carlos I, un señor que nadie ha elegido y que es sucesor legal e hijo putativo de un genocida, se levanta de su silla y se va de una reunión internacional. Toda la mugre periodística y televisiva, el populacho y las comadres, aplauden a este rey que tiene un par de cojones y expresa sus sentimientos.

Falta para el cuadro de terror final la nota diplomática del ministro de Exteriores español para que Chávez recapacite y la de un presidente del gobierno español que en vez de exigir al rey que pida disculpas a sus dos homólogos americanos dice que hasta aquí podíamos llegar. Y la unión patriótica de toda la chusma con el Rey, con Aznar, con Zapatero y con la madre que los parió.

Y les digo que cualquier ser humano que existe sobre la Tierra, sobre estas tierras que el imperio hispánico marcó con sangre, fuego y terror, debería saber a quién representa este sujeto disfrazado de rey: Una vieja raza de rancio abolengo, sí, pero de puros demonios, lobos vestidos de corderos, caníbales, engendros. Insectos sagrados. Poderosas cloacas, demasiado antiguas, demasiado triunfales, que han vivido de aterrorizar a todos los españoles que de verdad llevan siglos luchando por una igualdad auténtica.

Y digo yo también que a estas alturas de la partida, todo queda clarito. O sea que ya sabemos de donde aprendieron los golpistas americanos el matonismo y el arrojo homicida. De donde salen todos los beatos histéricos y las camadas de hienas que yo descubrí en México antes y después del fraude electoral del 2006. De todos los que jalaban, exigían y rezaban por la muerte de Salvador Allende y siguen pidiendo más paredones. Sólo que hasta ahora no quería enterarme de que el propio rey de España también sueña con matar, hasta con sus propias manos, a cualquier verdadero presidente que se atreva a decir y a hacer. Como aprendió de su padre, Juan de Borbón, que se enojó un montón cuando Franco le dijo que no se viniera a matar rojos en la guerra porque algún día sería el rey de la simulación, o de la “reconciliación” y no puede un monarca disfrutar mandando españoles a los camposantos. Al menos públicamente. Hasta el sábado 10 de noviembre del 2007 cuando el Borbón mostró su talante criminal al mundo.

Pero así es nuestro fastuoso hispanismo. Tiene su propio jardín secreto o la felicidad de callarte la boca y sus maravillosas consecuencias, entre las cuales robarte, violarte y asesinarte con el clerical añadido que además las víctimas de su poderío deben pedir perdón e hincarse de rodillas ante la divinidad de estos cerdos.

Y esto explica porque la guerra civil española fue una lucha a muerte, sin tregua posible. No cabíamos juntos en este mundo. Sólo el triunfo de los pandilleros del general Franco, el hombre a quien el abuelo de éste, Alfonso XIII, preparó para dirigir el exterminio de sus súbditos, sólo, digo y afirmo, sólo su incuestionable triunfo, el genocidio exterior e interior de los ciudadanos españoles, explica que este canalla de Juan Carlos I se atreva a amenazar ante los ojos de todos a un presidente republicano.

Sin rodeos: Este dedo inquisidor y este orden de silencio son las mismas que precipitaron el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Luego, estos bravucones pasaron a la acción y el final lo saben todos.

Aquí termino. Sólo digo que gracias a escenas como ésta me acuerdo de que la guerra no ha terminado del todo y que algunos ciudadanos de este país nos acordamos de Javier Mina, aquel caballero que vino de nuestras tierras para luchar por la independencia de México. Y que yo, como otros, sueño y trabajo para que energúmenos como éstos acaben donde deben: en la prisión, en el exilio o en el cadalso, como merece este supuesto monarca que demostró ayer al mundo por qué no debe vivir entre humanos.

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