No sé si aguantaré hasta 2012: AMLO

Lun 01 Septiembre, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

Andrés Manuel López Obrador aseguró ayer que no sabe si se postulará para la elección presidencial de 2012; “vamos a esperar, no sé si voy a aguantar, si voy a resistir, porque me quieren destruir políticamente”.

En entrevista radiofónica durante su gira por Chihuahua, el perredista fue interrogado sobre sus aspiraciones para los comicios federales que se realizarán dentro de cuatro años.

—Pero le gustaría lanzarse —le preguntaron a AMLO.

—Vamos a ver quién esta mejor posicionado en el movimiento, es decir, quién podría representarnos mejor. Si no me han destruido políticamente, pues hay esa posibilidad, y si estoy desgastado, pues puede haber otros —respondió el tabasqueño.

Esta no es la primera vez que López Obrador pone en duda su participación en la próxima elección presidencial. En mayo pasado, en una entrevista que concedió al diario La Voz de Michoacán, el perredista no descartó su apoyo hacia Marcelo Ebrard y Lázaro Cárdenas Batel, a quienes destapó como presidenciables.

“Falta mucho, pero desde ahora puedo decir que voy a apoyar al que esté mejor posicionado que yo en 2012. Si es alguno de ellos o cualquier otro compañero mejor posicionado. No sabemos qué va a suceder porque a mí me están golpeando mucho. El régimen no me quiere. Quien esté mejor posicionado tendrá el apoyo del movimiento. No siempre voy a ser candidato, pero nunca voy a dejar de luchar por mis ideales”, señaló Andrés Manuel en aquella ocasión.

Ayer, durante su recorrido por municipios chihuahuenses, López Obrador se refirió una vez más al tema energético, y aseguró que los priistas ya están de acuerdo, “ya se empataron con Felipe Calderón”, para insistir en aprobar su reforma y están preparando el escenario, las condiciones a su modo para imponer estas modificaciones inconstitucionales.

El ex candidato a la Presidencia denunció las intenciones que ya existen en las cúpulas del PRI y el PAN para promover reformas a la Ley orgánica del Congreso de la Unión y castigar a los legisladores que tomen las tribunas; “si es así, tendrían que sancionar a mucha gente”, exclamó.

“También se habla de que podrían salirse de las Cámaras e irse a lo oscurito ambos partidos a aprobar su reforma”, dijo AMLO, quien advirtió: “A donde se vayan y hagan lo que hagan, nosotros vamos a impedir que se salgan con la suya”.

Se le hizo ver que los legisladores podrían declarar sedes alternas, a lo que el tabasqueño respondió: “A donde vayan. Si priistas y panistas insisten en maniobrar para aprobar su reforma energética, se van a activar las movilizaciones a escala nacional y lo vamos a impedir”.

Durante un mitin este domingo en San Francisco de Conchos, antes de recorrer los municipios La Cruz, Rosales y Julimes, López Obrador retomó el tema de la reforma energética y sostuvo que Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrónes , Emilio Gamboa y Enrique Peña Nieto están de acuerdo con Calderón y ya preparan las cosas para que se impulse el proyecto federal.

En tal sentido advirtió: “Desde aquí les mandamos decir que este no es un asunto que vayan a imponer solos, que dependa de la mafia de la política, sino que es de todo el pueblo de México y si lo intentan voy a llamar a la movilización ciudadana”.

Continuó: “Yo les recomendaría que mejor les vayan diciendo a los extranjeros que los impusieron que no se pudo con esa reforma, porque tampoco es un asunto que se vaya a definir en las cámaras del Congreso, esto es algo en lo que debe decidir todo el pueblo.

“Vamos a ejercer el derecho constitucional a la manifestación y a las movilizaciones, la democracia es un derecho que no se implora, se conquista”, indicó AMLO.

- Claves

Convenio

• La Universidad Nacional Autónoma de México y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación suscribieron un convenio de colaboración para elaborar proyectos y trabajos en materia electoral, educación cívica, cultura democrática y fomento de la cultura política, entre otros.

• José Narro Robles, rector de la UNAM, afirmó que con este acuerdo dos grandes entidades nacionales suman sus capacidades para ayudar al país a seguir construyendo un mejor, más fuerte, justo y equitativo sistema social, así como un modelo democrático consolidado.

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Con Calderón, nuevo ciclo de complicidad con las televisoras

Lun 25 Agosto, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

Agudo conocedor de los males que descomponen a su partido, Javier Corral sintetiza con una frase el descontento que lo llevó a renunciar al Comité Ejecutivo Nacional panista: Ni en el gobierno ni en el partido hay voluntad política para llevar a cabo una de las reformas estructurales fundamentales para consolidar la democracia, la de los medios de comunicación. En entrevista con Proceso, el exlegislador lamenta el pacto que el presidente nacional del PAN, Germán Martínez, estableció con la facción de la derecha radical, y reprueba la alianza panista con el Partido Nueva Alianza, que dirige Elba Esther Gordillo. Además, dice, se desvaneció su “esperanza” de que Felipe Calderón rectificaría el apoyo que le dio a la Ley Televisa en su campaña.

Incorporado al Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN) a propuesta de Germán Martínez en diciembre de 2007, Javier Corral Jurado supo muy pronto que era inútil mantenerse en esa posición y el primer signo que lo inquietó fue el pacto que el nuevo presidente partidista estableció con la facción de la derecha radical.

“Eso no me lo esperaba. Ni con Luis Felipe Bravo ni con Manuel Espino hubo un acuerdo tan estructural y tan orgánico con ese sector radical como ahora en el CEN que encabeza Germán”, asegura Corral, quien expone que ese “alineamiento” se ratificó con la proclama de Martínez de guanajuatizar México, que no honra la promesa de hacer del PAN un partido de centro.

Luego, en la lógica del “electorerismo” del PAN, se presentó otra acción que lo desconcertó: En una decisión que no concitó discusión entre los 40 miembros del CEN y cuyo único voto en contra fue el suyo, se perfiló una alianza total con el Partido Nueva Alianza (Panal), de la dirigente magisterial Elba Esther Gordillo, quien encabeza “una de las dirigencias más corruptas de América Latina”.

Pero Corral ya no tuvo duda de que renunciaría al CEN después de que se desvaneció su “esperanza” de que Felipe Calderón rectificaría el apoyo que le dio a la Ley Televisa en su campaña, porque fue todo lo contrario: Varios hechos, entre ellos la destitución de Santiago Creel como coordinador del grupo parlamentario del PAN en el Senado, lo hacen concluir que este gobierno inauguró un nuevo “ciclo de complicidad” con las televisoras, como el establecido por Vicente Fox.

“Si alguien estaba obligado, moral y políticamente, a una rectificación era el presidente Calderón, puesto que él fue, sin duda, uno de los personajes clave en la aprobación de la Ley Televisa. Pero la rectificación no sólo no vino, sino que se empezó a recomponer el pacto de colusión de intereses con las televisoras, que ya venía desde Fox.”

Para Corral, quien aceptó la invitación a formar parte del CEN para poder influir en el tema –“así lo explicitamos desde el principio Germán y yo”–, no hay duda: “No hay voluntad política, en el gobierno ni en el partido, de llevar a cabo una de las reformas estructurales más importantes para consolidar la democracia.”

Pero, además, Calderón “no sólo no rectifica, sino que vuelve a hacer cosas en sentido contrario y que sólo refuerzan ese poder que, ilegal e inmoralmente, sustituye al Estado y se genera, de nueva cuenta, un ciclo de complicidad y componenda”.

–El 16 de julio usted escribió en El Universal: “Qué dolor me causa decirlo, pero al ritmo que vamos, en el manejo de los medios electrónicos y en el ejercicio de la libertad de expresión vamos a extrañar a Fox”. ¿Calderón ya rebasó a Fox?

–No creo que lo haya rebasado, todavía. En todo caso lo que hace es continuar la política de Fox en esta materia.

En amplia entrevista con el reportero, el jueves 21, Corral pone varios ejemplos de esa complicidad: Los refrendos de concesiones de radio que violan la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre la Ley Televisa; el cabildeo a nombre de las televisoras del procurador general de la República, Eduardo Medina Mora; las agresiones impunes de Televisión Azteca a los ministros; el “borrado” de la imagen de Creel en las pantallas de Televisa.

Inclusive, en una facultad de Germán Martínez, se nombra a Federico Döring como representante del PAN ante la Comisión de Radiodifusión del Instituto Federal Electoral (IFE). “Lo mandaron para defender las posiciones de las televisoras”, afirma Corral, quien tilda al senador de ser un “soldado de la guerra sucia”.

Corral les hizo saber todo esto, directamente, a Calderón y a Martínez, así como a varios funcionarios del gobierno, antes de presentar su renuncia al CEN del PAN, el 14 de julio, con el fin de que hubiera una rectificación, pero todo –dice– fue inútil.

“Yo, miembro del CEN del partido en el gobierno, le digo al jefe del partido, le digo al secretario de Comunicaciones, Luis Téllez; –al de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, no, porque nunca me contestó el teléfono–; le digo al presidente de México, está ocurriendo esto. ¡Y no pasa nada! Entonces, ¿qué hago ahí? Me voy del CEN a dar la batalla en la posición que, con sus decisiones, me han colocado, y que es la más incómoda, la más compleja, la más difícil.”

Por eso, Corral no duda: El nuevo coordinador del PAN en el Senado, Gustavo Madero, sólo acatará la línea trazada por Calderón. “¿O alguien cree que va a impulsar la reforma de medios?”

–Él aseguró públicamente que sí…

–A ver quién le cree a Madero que llegó a eso. Puede decirlo, pero no lo va a hacer nunca. No se vale engañar, no se vale decir que sí se va a hacer, cuando el compromiso previo ha sido que no. Y esto es lo más grave de todo lo que pasa: Vivimos en una época de simulación.

Corral no quiere sumarse a la simulación –que hace medio siglo el fundador del PAN, Manuel Gómez Morín, identificaba también como el principal problema de México–, y escribe un libro “revelador” sobre cómo el poder mediático ha sometido a toda la clase política, incluyendo la del PAN.

Creel, presidenciable

Corral presentó su renuncia a Martínez el 14 de julio, justo el día en que Creel declaró por primera vez que el presidente nacional del PAN adujo presiones de las televisoras para destituirlo un mes antes, el 9 de junio, y en entrevista con Carmen Aristegui, en CNN, involucró a Calderón en la decisión.

De hecho, en la reunión del CEN de ese 9 de junio, después de que ya había comunicado a Creel su destitución, Martínez dijo a los asistentes que, en una semana, convocaría a los grupos parlamentarios de las cámaras de Diputados y Senadores para revisar la agenda legislativa y evaluar el desempeño de los coordinadores.

“Este es un asunto muy delicado y les puedo asegurar que ha sido discutido y acordado con el presidente de la República”, expresó Martínez, quien al día siguiente, el martes 10, se reunió con la mayor parte de los senadores y negó, como hasta ahora, que la deposición de Creel obedeció a la presión de las televisoras. “Ningún actor externo impone agenda”, declaró.

Pero para Corral no hay duda: Calderón y las televisoras sabían que Creel “iba en serio” por la reforma a los medios y, a pesar de la censura de la televisión, se colocaba como puntero para la candidatura presidencial de 2012, en abierto desafío al dogma que la televisión reproduce: El que se pelea con la televisión no aparece y, el que no aparece, no existe en política.

“Y Creel demostró que hay vida después de la televisión. El gobierno levantó las antenas, porque lo vieron, primero, en ruta de rectificación –lo que ellos no pudieron o no quisieron hacer–, y como lo vieron en ruta de rectificación en el asunto más importante del que cojea el equipo de Calderón, que es su autoridad moral ante los medios, lo derribaron y derribaron la reforma.”

Corral afirma que el efecto fue contraproducente: “Calderón, la dirigencia del partido y Televisa, cada quien en su faceta, logran uno de los efectos más increíbles en la trayectoria política de Creel: No sólo lo resucitan, en términos de una posición pública creíble, sino lo relanzan. Creel es hoy el más fuerte presidenciable del PAN, porque rompió con todos los intereses que lo ataban”.

–Que él mismo tejió…

–Sí, que él mismo tejió, sin duda que tiene faltas acreditadas, una conducta como secretario de Gobernación que fue muy cuestionada y muy vulnerable. Si alguien lo escribió, lo criticó y lo dijo fui yo. Porque mi actuar en estos asuntos ha sido no en función de personajes, sino de las acciones que se cometen.

“Pero, paradójicamente, Calderón hace a Creel presidenciable, como Fox lo hizo a él: Por la vía de la defenestración pública. Porque uno de los valores más importantes en el PAN es el respeto a la dignidad de la persona humana y porque aquel que da a respetar su dignidad crece ante los ojos de los militantes del partido. Calderón no permitió que se le atropellara su dignidad. Creel tampoco lo ha permitido.”

Elba Esther y El Yunque

Sin las amarras que implica formar parte del órgano de dirección del PAN, aunque sin declinar su militancia ni su participación activa en los consejos nacional y estatal en Chihuahua, Corral dice que es más útil ejercer la crítica y concitar el debate desde fuera, sobre todo porque el tema de los medios ha sido su batalla.

Califica de calumniosa la especie propalada por “funcionarios de reciente incorporación al CEN”, como Juan Ignacio Zavala, en el sentido de que busca una diputación para no renunciar, algo que ni siquiera aceptó a Calderón al inicio del gobierno.

“Me invitó a ser director del Canal 22, pero yo no iba a dejar la batalla contra la Ley Televisa. Además el planteamiento no fue muy convencido, fue un mero trámite”, expone Corral, quien también en el PAN pronto se dio cuenta de que no tenía sentido seguir.

“Hasta se lo dije al propio Germán: ‘No te voy a poder ayudar’. Si ni siquiera puedo dar el debate, qué estoy haciendo ahí. Como están las cosas, más sirve la denuncia, la crítica, advertir los problemas y errores desde fuera que de dentro, porque no se hace caso.”

–Germán Martínez alegaba que una de las cosas que debía recuperar el PAN era su tradición deliberativa, porque “un partido sin debate interno tiene argumentos débiles frente a la sociedad”…

–Ese fue un dato que a mí me preocupó mucho, porque, en efecto, el debate ha sido parte sustancial del partido. Hemos modificado estrategias y posturas después de muchísimos debates. Grandes debates se dieron en torno a la confesionalidad o no del PAN, a la participación electoral o abstención, recibir o no subsidio, relación con el gobierno de Carlos Salinas, abrir o no procesos internos.

“El CEN se legitimó por sus discusiones permanentes, por sus debates constantes, y yo no veo que haya ahora la idea de debatir nada. Porque hay otra estrategia: Ahora la ruta seguida no es discutir los problemas del partido y cómo podemos retomar nuestro talante de partido reformador o de cambio democrático para el país. Estamos en la ruta de ser un partido de gobierno y con el objetivo exclusivo de ganar elecciones. El electorerismo.”

Corral dice que la prueba de eso es la alianza que, sin discusión, se planteó con el Panal de Elba Esther Gordillo, quien apenas el lunes 28 de julio emitió un discurso inquietante ante Juan Camilo Mouriño y Josefina Vázquez Mota, secretarios de Gobernación y de Educación-.

“Nada mejor ni nada más útil que la verdad. Transparencia y rendición de cuentas quiere decir que todo aquello que hemos hecho –no que han hecho, que hemos hecho a valores entendidos– en beneficio de la política, por la política electoral, se erradique”, dijo la profesora, algo que a Corral le irrita.

“Los dos principales operadores de los acuerdos de la campaña de Calderón la escucharon sin chistar. ¿Qué hicieron para erradicarlo definitivamente?”

–¿Fraude electoral?

–¡No sé! Pero es muy grave que no se haya parado Mouriño a decirle: “a ver, profesora, con todo respeto, no le permito que ponga en duda los acuerdos que hicimos en materia electoral”, porque se avergüenza la profesora de lo que hicieron. ¿Qué hicieron para que se avergüence?

“Después de las elecciones de 2006, de todo lo que se ha dicho, para mí es más grave que hayan dejado pasar esa declaración de Elba Esther a andarle aclarando al Peje (Andrés Manuel López Obrador) y a todos los demás sus inventivas.”

Por eso, cuando se presentó la propuesta en el CEN, en mayo, le dijo a Martínez que era un error, pero además adquirió ejemplares de Los socios de Elba Esther, de Ricardo Raphael de la Madrid, y Doña Perpetua, de Arturo Cano y Alberto Aguirre, para dárselos a los miembros del CEN.

“Yo le dije al propio Germán: ‘Oye, la dirigencia del sindicato de maestros está calificada como una de las dirigencias más corruptas de América Latina. ¿En serio el PAN quiere asociarse con ellos? ¿En serio el PAN quiere asociarse con quien ha sido el obstáculo a la educación en México?”

–¿Y cuál fue la respuesta?

–Que se va a explorar, que se va a investigar, que se está analizando. Yo creo que Germán, por él mismo, no quisiera la alianza.

–¿Se lo están ordenando?

–En análisis y en las cuentas del gobierno esa alianza se ve como que le pueda sumar al PAN. Yo creo que le resta. Una alianza con Elba Esther, a nivel nacional, incluso aritméticamente no nos da ni ética ni políticamente. Porque nadie da lo que no tiene.

Calderón, afirma, tiene un acuerdo con el sindicalismo corrupto, como lo tuvo Fox, en contra de las banderas tradicionales del PAN, el anticorporativismo y la lucha antimonopólica: “La profesora estaba en caída libre y Calderón la agarró y la volvió a fortalecer. Carlos Romero Deschamps igual: estaba en caída libre, lo agarró Fox y lo volvió a fortalecer.”

Y acusa: “El gran reto de Calderón es reordenar a los grupos de interés y cumplir una tarea que el PAN no cumplió en el sexenio de Fox, y que fue una oportunidad perdida: Democratizar en serio a México. El PAN está perdiendo la oportunidad mayor de su historia política: Consolidar la democracia en todos los órdenes. No nos podemos conformar con un modelo electoral, que más o menos arregla la competencia”.

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Medallistas Mexican@s

Lun 18 Agosto, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

Mario Marín: Medalla de Oro en Cinismo. Una vez más el gobernador demuestra ser invencible y se erige como el político más condecorado en su categoría. En estos Juegos Olímpicos su objetivo ha sido imponer un nuevo récord nacional, y lo consigue con un convoy de camiones del gobierno de Puebla destinados a repartir libros que en realidad iban vacíos. Su última hazaña lo coloca a un paso de superar las proezas del expresidente Carlos Salinas de Gortari, detalladas en su último libro.

Germán Martínez: Medalla de Oro en Controversias. El joven dirigente del PAN ha hecho historia al arrebatarle el título a su predecesor Manuel Espino. Finalmente pudo imponerse en una contienda altamente competida usando verbos como “guanajuatizar”. “Sabía que Espino me iba ganando y yo sólo quería demostrar que lo podía hacer mejor”, declara el atleta al hincarse ante la presea y hacer la señal de la cruz.

Josefina Vázquez Mota: Medalla de Bronce en Acrobacia. Nadie anticipaba que clasificara para la olimpiada de este año, y mucho menos que obtuviera una medalla al negociar hábilmente con el SNTE. La historia de Vázquez Mota este verano puede resumirse en una oración: sorprendió a algunas personas y dejó boquiabiertas a las demás. En las semifinales, hace algunas semanas, logró que el sindicato aceptara la competencia para la asignación de plazas y avanzó gracias a que el Banco Mundial comprometió públicamente su apoyo para la Alianza por la Calidad de la Educación. Habrá que seguirla de cerca, ya que suele generar expectativas para después defraudarlas.

Manlio Fabio Beltrones: Medalla de Oro en Judo. Con cada nuevo triunfo, el sonorense va abriendo camino para el regreso del equipo priista a Los Pinos. Su desempeño dominante hasta el momento es la noticia más sorpresiva desde la elección del 2000, en la que el PRI perdió la Presidencia después de 71 años de victorias ininterrumpidas. Sin embargo, pocos mexicanos se muestran entusiasmados con sus éxitos. El judo no es un deporte particularmente popular en México y se le asocia con trampas y escándalos del pasado.

Andrés Manuel López Obrador: Medalla de Plata en Boxeo. Cuando él compite, las gradas siempre están llenas de lopezobradoristas con camisetas amarillas que frecuentemente aplauden en momentos inapropiados o insultan a sus contrincantes. A pesar de recibir advertencias de los organizadores en torno a su predisposición a ignorar las reglas del juego, el boxeador se muestra apologético. “Cuando me subo al ring y escucho a todo el pueblo apoyándome, me siento como un rayo de esperanza”, dijo el pugilista al ser entrevistado después de su último round afuera del Congreso. “Me he trazado una meta y me puedo ver en la silla presidencial en 2012, así es que no voy a parar”, afirmó después de golpear a un reportero al que calificó de “vendido”.

Marcelo Ebrard: Medalla de Bronce en Carrera de Obstáculos. Poco después de ganar una medalla de oro en la contienda por el Distrito Federal en 2006, Marcelo Ebrard le dijo a su esposa: “Pero falta la grande, ¿y qué voy a hacer con López Obrador?”. “Tu tiempo llegará”, le respondió Mariagna Pratts. “Habrá otra competencia en 2012 y ganarás el oro”. Mientras tanto, el corredor entrena diariamente, intentando saltar por encima del News Divine, la inseguridad, los secuestros, el problema del agua, el caos vial y otros obstáculos en su camino. La clave –dice– es saber cuándo mostrar lealtad a AMLO y cuándo distanciarse de él; cuándo marcar distancia con Felipe Calderón y cuándo correr para aventajarlo. Y, sobre todo, cómo mantener la popularidad mientras tanto.

Felipe Calderón: Medalla de Bronce en Esgrima. A pesar de haber ganado la medalla de oro en este deporte hace dos años, Calderón desilusionó a sus “fans” al cometer errores notables y atípicos, incluyendo la estrategia que usó para promover y negociar la reforma petrolera. “Dejé que los priistas se aprovecharan de mí”, lamentó. “Pensé que podía confiar en ellos, pero no funcionó y ahora se presentarán como los ganadores”. El moreliense todavía se pregunta por qué cometió errores cruciales. Ante la sacudida emocional que ha padecido, sus compañeros de equipo en Acción Nacional intentan consolarlo. “No estamos enojados contigo. Todavía te queremos”, insisten.

Carlos Romero Deschamps y Elba Esther Gordillo: Medalla de Oro en Clavados Sincronizados. Los campeones mundiales defendieron su título con la habilidad que siempre los ha caracterizado. Desde una plataforma de 10 metros practicaron acrobacias conjuntas antes de sumergirse en el agua de manera simultánea con sus relojes Rolex bien puestos. Saben cómo combinar el arte con el atletismo y acumulan puntos por el grado de dificultad de sus maniobras. Saben cómo ostentar su riqueza pero a la vez esconderla; liderar a sus agremiados y a la vez manipularlos; hacer saltos mortales y sobrevivir. Llevan años tirándose desde la plataforma sin padecer las heridas que han sacado de la competencia a sus rivales más peligrosos. Pero nadie ha sabido cómo superar la perfección de los giros, las vueltas y las marometas de esta pareja sin igual.

Santiago Creel: Medalla de Bronce en Maratón. Durante años, Creel parecía destinado a la gloria. Había estado tan cerca de la cima como luchador democrático, candidato al DF, secretario de Gobernación, candidato presidencial. Pero nunca logró lo que se esperaba de él en esas contiendas y después de su derrota frente a su correligionario Germán Martínez y las televisoras, muchos lo daban por muerto. Pero su participación en el maratón político demuestra que a pesar de los golpes que ha padecido, no está dispuesto a retirarse aún. Todavía parece dispuesto a someterse a las arduas demandas del deporte más extenuante del mundo. “Santiago es una persona increíble y todo un caballero”, dice alguien que corrió a su lado en los Juegos 2007 Contra Televisa. “Espero que pueda ajustar sus sentimientos de fracaso lo más pronto posible porque tendremos otras contiendas”, afirma un panista que todavía cree en él a pesar de todo.

Enrique Peña Nieto: Descalificado en los 100 Metros Planos. El IFE ha jurado encontrar y sancionar a quienes le han proporcionado sustancias ilegales al puntero del equipo priista. La posibilidad del doping –dicen– explicaría por qué aparece constantemente en la televisión y en primer lugar en las encuestas de popularidad. “Vamos a castigar a los responsables de violar la ley electoral, minar la equidad en las contiendas y dañar a nuestros atletas”, declaró un consejero del Instituto Federal Electoral, quien pidió conservar el anonimato.

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Atrapado y sometido

Jue 17 Julio, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

Provisto de un libro que escribió en tres meses, Manuel Espino irrumpe en la escena nacional para desafiar al senador priista Manlio Fabio Beltrones, cuyo poder –acusa– le ha sido obsequiado por Felipe Calderón en una suerte de actualizada concertacesión del Partido Acción Nacional hacia las elecciones intermedias del próximo año y el relevo presidencial en 2012. En relación con sus denuncias de espionaje, ya conocidas, en entrevista con Proceso desliza el nombre del responsable: Juan Camilo Mouriño.

Dispuesto a jugarse su “capital político” con su libro Señal de alerta. Advertencia de una regresión política, Manuel Espino se rebela en una entrevista con Proceso:

“Yo no quiero ver al PRI, que Vicente Fox sacó de Los Pinos, de regreso en el gobierno. Menos quiero que, si el PRI llegase a regresar, regrese en la persona de Beltrones, pero mucho menos quiero que sea el gobierno emanado del PAN el que le pavimente el camino de regreso al PRI al gobierno de la República.”

Expresidente del PAN y actual dirigente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), en la que buscará reelegirse en noviembre del próximo año –cuando quizá ya sea diputado federal–, en su libro Espino acomete a Beltrones (“este sí es un peligro para México”), denuncia las “reverencias” del PAN-gobierno y ajusta cuentas con los “capos del calderonismo”.

–¿Se da cuenta de lo que quiere decir con “capos del calderonismo”?

–Me atengo a lo que dice el diccionario.

–El Larousse define capo como el “jefe de una organización mafiosa”. ¿Por qué utiliza ese término?

–No tengo una explicación existencial, semántica, ideológica ni política. Es una expresión que se refiere a quienes encabezan un grupo con un proyecto común y que, en ocasiones, toman decisiones que pueden ser no muy ortodoxas, que se apartan del deber ser.

Desafiante, bronco, directo, Espino recoge en su libro numerosos ejemplos de la forma en que los “capos calderonistas” actúan contra la doctrina de la que alegan ser herederos, como los métodos de cooptación y represión que usaron para retomar el control de la dirigencia del PAN a través de uno de los suyos, Germán Martínez.

“Fox había llevado el PAN a Los Pinos, ellos se encargaron de llevar al partido las prácticas del PRI”, sentencia en su libro de poco más de 200 páginas, a lo largo de las cuales compara los métodos de Beltrones como gobernador de Sonora con los empleados por los “calderonistas” para ganar el Consejo Nacional del PAN, electo en la Asamblea Nacional de León, Guanajuato, en junio del año pasado:

“Al igual que lo intentó Beltrones en Sonora, los calderonistas iban por todo, como lo venían haciendo en convenciones y asambleas locales. Primero con el Consejo Nacional que ahí se eligió y para lo que habían trabajado durante meses al más puro estilo priista: alineando alcaldes con la promesa de ‘bajar’ recursos federales a sus municipios; ofreciendo puestos o amenazando de quitarlos a quienes, teniéndolos, no cooperaran con la estrategia; distorsionando la realidad con versiones que causaban enojo contra el CEN; o simplemente recurriendo al argumento fácil de que ‘es lo que quiere el presidente Calderón’.”

Mouriño, espía

Según Espino, los calderonistas ya habían dado muestras del comportamiento delincuencial que les atribuye al llamarlos “capos”, cuando se instrumentó el espionaje contra él por designio del equipo de transición de Calderón, cuyo coordinador era Juan Camilo Mouriño, actual secretario de Gobernación y a quien Espino identifica en su libro como uno de los principales orquestadores.

En la entrevista previa a la salida de su libro, efectuada la tarde del miércoles 9 en la sede de la editorial Planeta, Espino sostiene que ya se echó a andar, desde el gobierno, un operativo de ocultamiento de las investigaciones sobre ese espionaje, contenidas en una averiguación previa iniciada por la Procuraduría General de la República (PGR).

A petición del exdirigente panista, el procurador Eduardo Medina Mora le respondió, por escrito, que no existe un expediente sobre el espionaje que, curiosamente, él mismo le había confirmado, igual que lo hicieron Daniel Cabeza de Vaca, su antecesor en la PGR y actual subsecretario bajo las órdenes de Mouriño, así como Genaro García Luna, exdirector de la Agencia Federal de Investigación (AFI) y actual secretario de Seguridad Pública.

“El señor procurador está eludiendo públicamente el reconocimiento de datos que él mismo reconoció frente a mí. Él sí reconoció que había un expediente, que en ese expediente había información referida a mi persona, producto de lo que conocemos como espionaje”, expone Espino. Dice que el funcionario le detalló inclusive que el documento estaba en la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

Espino cuenta en su libro que un alto funcionario del gobierno de Fox, que se niega a identificar –aunque el reportero pudo verificar que fue Carlos Abascal, entonces secretario de Gobernación–, le informó que había un expediente sobre él en la PGR, después de que fue localizada una casa con equipo para ello en la colonia Polanco, en el Distrito Federal.

Aclara: “No sabía la versión de que algunas personas de mi partido estuvieran involucradas. Eso lo supe meses después, pero tengo la certeza de que el expediente existe”.

En su libro, escribe que no creyó en su momento que hubiera sido investigado por órdenes del equipo de transición: “Me parecían todos buenos muchachitos como para andarle haciendo al Beltrones. No los creí capaces de comprometer a ese grado a su jefe, sería una estupidez”.

Pero después, añade, se encontró con Cabeza de Vaca: “Le referí el asunto y, nervioso, me dijo que era cierto que había un expediente de esa investigación, hecha a propósito de una denuncia anónima, y que lo conservaba García Luna. Que estaba implicado un tal Carlos Nava, que trabajó para la PGR en Madrid, España. Como avergonzado por lo ocurrido, me dijo que no me preocupara, que el caso estaba cerrado y que en el expediente sólo había registro de conversaciones mías, pero nada que me pudiese comprometer. Faltaba más”.

Poco después le hizo la misma pregunta a Medina Mora y la respuesta confirmó lo dicho por Cabeza de Vaca. “En ese momento creí lo que me habían dicho al respecto. ‘Lo que faltaba’, me dije, ‘los panistas que habían llegado al gobierno, espiando a su dirigente nacional desde antes de asumir el cargo’, y me pregunté: ‘¿Qué andarán haciendo ya con órganos de inteligencia del Estado bajo su control?’ Me lo puedo imaginar”.

Ya en la entrevista, Espino revela: “García Luna, con quien hablé recientemente, me confirma que la AFI, que él dirigía, hizo un parte policiaco dando cuenta de lo que se había encontrado en esa casa y que eso detonó una averiguación previa.

“García Luna me dice: ‘No conozco el trabajo de la averiguación previa, pero sé que se hizo’. Y una vez que se abre una averiguación previa, concluya donde concluya, está a cargo de un Ministerio Público y el expediente tiene que estar por ahí, cerrado, abierto, no lo sé, pero existe.”

Dice con malicia: “Me preocupa que el procurador me diga ahora que el expediente no existe. Ahora entiendo por qué él mismo está confundido de si van ganando o van perdiendo la guerra contra el crimen organizado. Anda despistado.”

–¿La solicitud la hizo con base en la Ley de Transparencia?

–No, fue una petición en la que yo le digo: “Usted me dijo que existía esto y yo quiero acceso a ella, quiero ver cómo la recupero. Es información mía”. La respuesta por escrito no honra la verdad y es muy pobre para venir del procurador de la República.

–¿Qué tanto tuvo que ver Mouriño con esto?

–La versión que yo tengo es que tuvo mucho que ver, pero no lo sé. Él también ya me contestó y me dice que no conoce nada al respecto.

–¿Le cree usted?

–No.

El montaje de León

Espino había decidido tomarse como “años sabáticos” los cuatro que le quedan a la gestión de Calderón, justamente quien lo envió a Sonora para enfrentar a Beltrones, que había cooptado al PAN, pero decidió retornar a la política nacional sin descuidar su gestión en la ODCA, que concluye en noviembre del próximo año:

“Les había dicho a muchos amigos que tres años son más que suficientes para estar al frente de esa organización, pero vamos a considerar la posibilidad de mantenernos un tiempo más prolongado.”

–¿Ve entonces la posibilidad de reelegirse?

–Así es.

–¿Eso implica desistir de volver a la política nacional, por ejemplo como diputado federal?

–No, podría ser diputado federal y estar en el trabajo internacional. ¡Pero no estoy diciendo que voy a buscar ser diputado federal!

–Pero si lo invitan, ¿acepta?

–Veo muy difícil que me inviten. Y después de que se publique el libro, lo veo más difícil todavía.

Manuel Espino asegura que no ha hablado con Calderón sobre el libro, pero tenía previsto hacerlo, “como una atención”, antes de la “indebida, desautorizada y arbitraria” publicación que hizo el lunes 7 El Universal de una versión “descontextualizada” sobre el espionaje en su contra. “Pero si se presenta la ocasión, si es de su interés, platicamos”, agrega.

Con Germán Martínez platicó ese lunes en el CEN del PAN, junto con Abascal, secretario general adjunto, y le explicó el propósito “de fondo” del libro: “Yo quiero ayudar al presidente de México, pero no solamente se le ayuda diciéndole en todo que sí, también cuando algo no está bien se le ayuda diciendo que no, o advirtiéndole de un posible riesgo”.

–¿Germán Martínez quedó satisfecho?

–No me lo dijo.

–¿Qué hizo?

–Escuchó.

Espino no espera que nadie le agradezca o le crea ese propósito, pero insiste en que quiere cuidar a “un gobierno por el que nos esmeramos décadas muchos y logramos al fin que llegara al 2000 y que se ratificara en 2006. Yo he dejado parte de mi vida en ese esfuerzo. Entonces quiero cuidar el esfuerzo mío y el de muchos panistas para que el gobierno emanado del PAN no le regrese al PRI la estafeta”.

También, explica el controvertido político nacido en Durango, pretende “ayudar a los panistas que han hecho laxa su militancia a que retomen el camino de la congruencia (y) que no por ganar un espacio coyuntural, una posición, cedan en los principios”.

Evoca lo que le “molestó” a Calderón: “Dije que más que preocuparnos por ganar el gobierno sin perder el partido, como él decía, debiésemos preocuparnos por ganar el gobierno sin perder los principios”.

En Señal de alerta… Espino recuerda que en la elección para delegados a la Asamblea Nacional, en León, los “capos calderonistas” usaron el gobierno para comprar voluntades (“la nómina oficial le ganó una batalla a los principios”) y que Calderón no hizo nada para “evitar el bochornoso espectáculo” de “una turba frenética alentada desde Los Pinos y movida sin recato por los autonombrados calderonistas (que) me abucheaban e insultaban con palabras huecas mientras leía mi mensaje en tribuna”.

Apunta: “No se trataba de mí, sino de la institución a la que él pertenece y de la que fue jefe nacional; de ‘cuidar al partido’ y no sentar el precedente de permitir que se percibiera siquiera, como fue, que desde el gobierno, en reeditada actitud oficialoide, había salido la instrucción de presionarme para que dejara la presidencia de Acción Nacional”.

Espino, quien dice que tantas batallas le han “endurecido el pellejo”, asegura que esa maniobra fue preparada. Sobre Mouriño enfatiza: “No tengo la menor duda, estaba involucrado”.

–¿Calderón sabía de esa maniobra?

–Es evidente que la toleró. Él estaba en la asamblea. Él pudo haber dicho “señores, momento”, y todo el mundo lo hubiera atendido. Lo dejó correr, eso es evidente. Él estaba ahí. Pero no sé si lo sabía de antemano.

–¿Ha tolerado otras?

–Muchas, muchas. No hace muchas horas que a alguien muy cercano al presidente le dije: “Se han tolerado muchas cosas”.

Recuerda también que se le acusó de querer boicotear la gira de Calderón a España, lo cual aclaró con él personalmente, “pero lo toleraban o algunos hasta lo alentaban, como pasó con el tema Cuba o Venezuela, o con otros. Sí, hay un pecado de omisión, porque a lo menos a lo que estamos obligados entre nosotros es a la solidaridad”.

Su opinión sobre Calderón está en el libro: “Da la impresión de haberse desplazado del doctrinarismo tradicional, donde siempre se había colocado, hacia el eficientismo, con el riesgo de asemejarse demasiado a sus pragmáticos adversarios. Ojalá sea sólo una percepción”.

Otro “peligro para México”

El libro de Manuel Espino es prolijo en información sobre las desviaciones doctrinales de quienes ahora controlan el PAN y acerca de Beltrones, con quien los “calderonistas” se han colocado “en la misma sintonía”.

“Casi reverenciado hasta por funcionarios del gobierno calderonista, no hay duda de que (Beltrones) conserva su capacidad para el sometimiento de voluntades, aun de hombres con mayor poder formal que él pero con menor influencia de facto, lo que le ha merecido el sambenito de Vicepresidente.”

Y es que, dice, hay en el gobierno panistas que temen a Beltrones y “lo que más preocupa es que, por temor, pueden facilitarle el acceso a la Presidencia de la República”. Pero también ocurre en el Congreso: “Dicen que es un interlocutor válido, respetable. Ya le bajaron algunas rayitas. De temible pasó a respetable”.

Pero Manlio Fabio Beltrones no es invencible, asegura Espino, quien fue delegado del PAN estatal cuando el PRI pasó del primero al tercer lugar en población gobernada. El sonorense, dice, tuvo que “arrebatarnos la gubernatura, que estoy seguro que ganamos”.

Insiste: “Con todo lo tramposo y todo lo perverso que es en el uso del poder, se le puede ganar. No hay necesidad de concesiones, de consideraciones exageradas, ni hay necesidad de negociar siquiera con él, y menos cuando hoy la posición de fuerza se supone que la tiene el PAN, porque él es un senador de un partido que es oposición, no está en el gobierno, y además de un grupo que no es el mayoritario en la Cámara de Senadores y además cargando sobre sus espaldas un desprestigio impresionante. ¿Por qué tantas concesiones?”.

–Porque ya hay una concertacesión, según escribe usted…

–No lo sé. Lo que yo no quisiera es que nuevamente, en una posición de desventaja, Manlio asuma el control de voluntades ajenas porque les sabe algo, porque les conoce algo. Espero que no sea el caso. Esa es la maestría, el doctorado, la cátedra en la que es sabio Manlio Fabio: de la intriga, del manejo de la información que hace vulnerables a sus adversarios.

Según Espino, es lógico que Calderón busque reformas por la vía de la negociación. “Lo que no entiendo es que, a cambio de promesas, se le otorguen concesiones a un hombre como Manlio, un hombre escurridizo, que suele cobrar antes de cumplir y que finalmente tiene el propósito de ser determinante en la sucesión presidencial con él como candidato o con alguien que él apoye o ponga de candidato de su partido. Me parece que es válida la negociación, pero el extremo hasta donde la está llevando me parece que está cerca de la temeridad”.

–Escribe usted que Beltrones apoya e intimida a Calderón…

–Sí, claro. Ha usado una frase intimidatoria: le pide al presidente que amarre a sus perros. No sé a quiénes se refiere, pero yo creo que los que tiene el presidente los tiene bien amarrados y los tiene cuidando la parcela de Beltrones.

–¿Custodiando el proyecto político de Beltrones?

–Sí, sí.

–¿Como el secretario de Gobernación?

–No sé a qué perros se refiere Manlio.

–Pero usted dice que son los que están cercanos a Calderón…

–A los que el presidente, evidentemente, puede amarrar.

–¿No se siente usted aludido?

–¡Ni yo me puedo amarrar solo!

–Beltrones le llama a usted “cuervo” del que debe cuidarse Calderón.

–¡Esa frase me encantó! ¡Es extraordinaria! Primero, afloró el temperamento delicadísimo de Manlio, mordió el anzuelo más rápido de lo que yo esperaba. Me decepcionó un poco. Yo creía que a 12 años de distancia había superado ese temperamento tan primario, y no. Es el mismo Manlio que conocí cuando llegué a Sonora.

“Me da un poco de risa, porque yo creo que el que realmente le puede sacar los ojos al gobierno, al presidente, a la política mexicana, a su partido, al país mismo, es el senador Beltrones.”

– “Un peligro para México”, dice usted…

–¡Ese sí! Hombre, el que se decía o se dice que es o era un peligro para México… yo en su momento apoyé esa frase de los encargados de la campaña del PAN, había que apoyarla, pero realmente así, un peligro-peligro, un peligro para México, Andrés Manuel (López Obrador), no. ¡Éste (Beltrones) sí es un peligro para México!

Y retoma verbalmente un episodio de su libro en el que describe cómo Beltrones es capaz de todo: en 1998, en vísperas de asistir a una sesión del Consejo Nacional, en la Ciudad de México, le llamó por teléfono para encontrarse en un café de Hermosillo para proponerle a Calderón, a través de Espino, un pacto para “descarrilar” la precandidatura presidencial de Manuel Bartlett a cambio de darle poder al PAN en Puebla, maniobra que no fructificó.

Ya en la Ciudad de México, Espino le dijo a Calderón: “Habló Manlio y me propuso esto para trasmitírtelo. La idea era descarrillar a Manuel Bartlett a como diera lugar”.

–¿Esa fue una expresión textual de Beltrones?

–No, la expresión textual fue que estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario. Porque hasta le pregunté: “A ver, explícame, ¿a qué te refieres con eso de ‘lo que sea necesario’?” Se me acerca, me agarra del brazo y me dice: “Lo que sea necesario”. ¡Ay, güey! Eso dicho por Manlio tiene una connotación muy fuerte.

–Le va a dar gusto a Bartlett saberlo…

–Yo creo que Bartlett sabe eso y sabe más cosas. Son viejos conocidos.

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Desarmado

Vie 09 Mayo, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

Durante muchos años, décadas, he dedicado parte de mis esfuerzos a defender a las izquierdas, sobre todo en México. Es probable que no pocas veces me equivocara al respaldar a las izquierdas radicales en lugar de apoyar a las reformistas, normalmente con el argumento de que éstas más que intentar cambiar el estado de cosas han tratado de parcharlo sin ir “a la raíz de los problemas” que padecemos en la dinámica del capitalismo, cada vez más brutal e inhumano. O tal vez no me equivoqué, no lo sé.

Lo que sí sé es que los planteamientos radicales, con frecuencia maximalistas y a menudo excluyentes para muchos, no han tenido la aceptación masiva que a menudo –por razones más subjetivas que objetivas– imaginamos o quisimos que tuvieran. Con muy pocas excepciones en el mundo, las izquierdas radicales e intransigentes (en el sentido positivo del término) se han reducido en número, cuando no han terminado por desaparecer o por marginarse al nivel de sectas. Esto es una lástima, pues esas izquierdas han servido, por lo menos (aunque mucho más), para marcar pautas de lucha y definición de objetivos a las izquierdas no radicales (las reformistas). Los mejores momentos para las izquierdas radicales fueron, relativamente, aquellos en los que todavía se pensaba que las revoluciones sociales eran no sólo posibles sino que podrían triunfar para llevar a los pueblos a un nivel de vida superior y de plena realización del ser humano. Hoy en día, pese a mis utopías personales (que íntimamente quisiera conservar), veo difícil –si no imposible– que eso ocurra. Pero no quiero ser agorero, ni siquiera intentarlo.

Desde antes de que se desvelara la mentira del socialismo “realmente existente” de la Unión Soviética y de los países del este europeo, falsedad apoyada sin ninguna crítica por millones de personas, ya existía entre las izquierdas un proyecto de democratización que terminó siendo, por desgracia, reducido al ámbito electoral. Cuando las izquierdas no radicales asumieron como propia la ecuación democracia igual a elecciones, que era un argumento histórico de las derechas liberales desde el siglo XIX, cayeron en una trampa y se les escapó de las manos su propia identidad. El eurocomunismo, surgido 15 años antes de que fuera derrumbado el muro de Berlín, fue el inicio de esa dinámica que lo llevó, ni más ni menos, a su propia destrucción: muchos partidos comunistas desaparecieron o cambiaron de nombre, incluso con poca imaginación. Quisieron parecerse a la socialdemocracia y sólo excepcional y parcialmente lo consiguieron… en algunos países.

Cuando digo “socialdemocracia” me refiero a la que tuvo como matriz ideológica a personajes como Eduard Bernstein desde finales del siglo antepasado, para mencionar a un autor representativo y conocido, y a la corriente del socialismo gradualista (por elecciones) que a mediados del siglo pasado formara mundialmente la Internacional Socialista. Es decir, la socialdemocracia que ha postulado como objetivo el socialismo sin proponerse afectar sustancialmente el capitalismo, sólo buscando que éste sea “humano” y “democrático”. Fue así que la socialdemocratización de muchos partidos de izquierda (unos más radicales que otros, o si se prefiere más intransigentes que otros) los llevó a desdibujarse ideológicamente para poder participar electoralmente con posibilidades de ser competitivos.

Quienes estábamos con las izquierdas radicales tuvimos que aceptar la nueva realidad: partidos menos izquierdistas, incluso no socialistas, que representaban a la izquierda (ahora sí) realmente existente (sin comillas). Estas izquierdas devinieron electorales y, como todo mundo sabe, para ganar votos se debe ser incluyente (contrario a excluyente) y, por lo mismo, de tendencias al centro político e ideológico. Algo es algo, se dijo, y mucha gente votó por ellas. En el caso de México por el Partido Comunista Mexicano (eurocomunista desde 1979), luego por el Socialista Unificado (más reformista que su antecesor), posteriormente por el Mexicano Socialista (al que le quedaba grande el apellido “socialista”) y finalmente por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que ha omitido incluso la expresión “socialista” de su vocabulario. (El Partido Revolucionario de los Trabajadores –trotskista– no transigió y fue perdiendo votos hasta desaparecer como partido electoral, comprobando la hipótesis de que los partidos electorales no pueden ser, en general y para competir realmente, de izquierda radical; no en estos tiempos.).

El PRD, que nació como partido electoral (y nada más), ha tenido dos grandes problemas, uno que ha sido su salvación por 18 años y le ha permitido crecer, y otro que lo ha llevado a una crisis de tal magnitud que difícilmente se conservará como una opción de izquierda en el futuro inmediato. El primero de sus problemas, que –repito– le ha sido benéfico por momentos, ha sido su subordinación a dos personalidades: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Andrés Manuel López Obrador. A estos líderes se les podrá criticar, pero no se puede negar que le han dado una enorme proyección a su partido, cada uno en su momento, pero sin fortalecerlo como tal, como una organización a prueba de personalismos.

El segundo problema es el que ha sido muy negativo para el partido: su división interna, ahora polarizada como nunca antes, y que ha destruido su organización hipotecando su futuro por mezquindades de grupos y de personalidades que por sus ansias de poder (de podercito, en realidad) nos están dejando sin izquierda, incluso sin una izquierda que es tal sólo con los buenos ojos con los que la queremos ver (la realmente existente, que está en vía de ser inexistente).

Así las cosas, lo cierto es que el PRD nos ha desarmado, o por lo menos a mí, pues ya no podemos (no puedo) defender a las organizaciones de izquierda (contra la derecha dominante), pues son un caos y hasta una broma de mal gusto. Aun quienes no somos militantes de la izquierda partidaria, pero que hemos defendido a las izquierdas, vemos que el PRD con su crisis interna y Marcos con el fracaso de su otra campaña nos han desarmado. ¿Qué vamos a defender ahora? Nos la ponen difícil.

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Mar 22 Abril, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

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