Medallistas Mexican@s

Lun 18 Agosto, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

Mario Marín: Medalla de Oro en Cinismo. Una vez más el gobernador demuestra ser invencible y se erige como el político más condecorado en su categoría. En estos Juegos Olímpicos su objetivo ha sido imponer un nuevo récord nacional, y lo consigue con un convoy de camiones del gobierno de Puebla destinados a repartir libros que en realidad iban vacíos. Su última hazaña lo coloca a un paso de superar las proezas del expresidente Carlos Salinas de Gortari, detalladas en su último libro.

Germán Martínez: Medalla de Oro en Controversias. El joven dirigente del PAN ha hecho historia al arrebatarle el título a su predecesor Manuel Espino. Finalmente pudo imponerse en una contienda altamente competida usando verbos como “guanajuatizar”. “Sabía que Espino me iba ganando y yo sólo quería demostrar que lo podía hacer mejor”, declara el atleta al hincarse ante la presea y hacer la señal de la cruz.

Josefina Vázquez Mota: Medalla de Bronce en Acrobacia. Nadie anticipaba que clasificara para la olimpiada de este año, y mucho menos que obtuviera una medalla al negociar hábilmente con el SNTE. La historia de Vázquez Mota este verano puede resumirse en una oración: sorprendió a algunas personas y dejó boquiabiertas a las demás. En las semifinales, hace algunas semanas, logró que el sindicato aceptara la competencia para la asignación de plazas y avanzó gracias a que el Banco Mundial comprometió públicamente su apoyo para la Alianza por la Calidad de la Educación. Habrá que seguirla de cerca, ya que suele generar expectativas para después defraudarlas.

Manlio Fabio Beltrones: Medalla de Oro en Judo. Con cada nuevo triunfo, el sonorense va abriendo camino para el regreso del equipo priista a Los Pinos. Su desempeño dominante hasta el momento es la noticia más sorpresiva desde la elección del 2000, en la que el PRI perdió la Presidencia después de 71 años de victorias ininterrumpidas. Sin embargo, pocos mexicanos se muestran entusiasmados con sus éxitos. El judo no es un deporte particularmente popular en México y se le asocia con trampas y escándalos del pasado.

Andrés Manuel López Obrador: Medalla de Plata en Boxeo. Cuando él compite, las gradas siempre están llenas de lopezobradoristas con camisetas amarillas que frecuentemente aplauden en momentos inapropiados o insultan a sus contrincantes. A pesar de recibir advertencias de los organizadores en torno a su predisposición a ignorar las reglas del juego, el boxeador se muestra apologético. “Cuando me subo al ring y escucho a todo el pueblo apoyándome, me siento como un rayo de esperanza”, dijo el pugilista al ser entrevistado después de su último round afuera del Congreso. “Me he trazado una meta y me puedo ver en la silla presidencial en 2012, así es que no voy a parar”, afirmó después de golpear a un reportero al que calificó de “vendido”.

Marcelo Ebrard: Medalla de Bronce en Carrera de Obstáculos. Poco después de ganar una medalla de oro en la contienda por el Distrito Federal en 2006, Marcelo Ebrard le dijo a su esposa: “Pero falta la grande, ¿y qué voy a hacer con López Obrador?”. “Tu tiempo llegará”, le respondió Mariagna Pratts. “Habrá otra competencia en 2012 y ganarás el oro”. Mientras tanto, el corredor entrena diariamente, intentando saltar por encima del News Divine, la inseguridad, los secuestros, el problema del agua, el caos vial y otros obstáculos en su camino. La clave –dice– es saber cuándo mostrar lealtad a AMLO y cuándo distanciarse de él; cuándo marcar distancia con Felipe Calderón y cuándo correr para aventajarlo. Y, sobre todo, cómo mantener la popularidad mientras tanto.

Felipe Calderón: Medalla de Bronce en Esgrima. A pesar de haber ganado la medalla de oro en este deporte hace dos años, Calderón desilusionó a sus “fans” al cometer errores notables y atípicos, incluyendo la estrategia que usó para promover y negociar la reforma petrolera. “Dejé que los priistas se aprovecharan de mí”, lamentó. “Pensé que podía confiar en ellos, pero no funcionó y ahora se presentarán como los ganadores”. El moreliense todavía se pregunta por qué cometió errores cruciales. Ante la sacudida emocional que ha padecido, sus compañeros de equipo en Acción Nacional intentan consolarlo. “No estamos enojados contigo. Todavía te queremos”, insisten.

Carlos Romero Deschamps y Elba Esther Gordillo: Medalla de Oro en Clavados Sincronizados. Los campeones mundiales defendieron su título con la habilidad que siempre los ha caracterizado. Desde una plataforma de 10 metros practicaron acrobacias conjuntas antes de sumergirse en el agua de manera simultánea con sus relojes Rolex bien puestos. Saben cómo combinar el arte con el atletismo y acumulan puntos por el grado de dificultad de sus maniobras. Saben cómo ostentar su riqueza pero a la vez esconderla; liderar a sus agremiados y a la vez manipularlos; hacer saltos mortales y sobrevivir. Llevan años tirándose desde la plataforma sin padecer las heridas que han sacado de la competencia a sus rivales más peligrosos. Pero nadie ha sabido cómo superar la perfección de los giros, las vueltas y las marometas de esta pareja sin igual.

Santiago Creel: Medalla de Bronce en Maratón. Durante años, Creel parecía destinado a la gloria. Había estado tan cerca de la cima como luchador democrático, candidato al DF, secretario de Gobernación, candidato presidencial. Pero nunca logró lo que se esperaba de él en esas contiendas y después de su derrota frente a su correligionario Germán Martínez y las televisoras, muchos lo daban por muerto. Pero su participación en el maratón político demuestra que a pesar de los golpes que ha padecido, no está dispuesto a retirarse aún. Todavía parece dispuesto a someterse a las arduas demandas del deporte más extenuante del mundo. “Santiago es una persona increíble y todo un caballero”, dice alguien que corrió a su lado en los Juegos 2007 Contra Televisa. “Espero que pueda ajustar sus sentimientos de fracaso lo más pronto posible porque tendremos otras contiendas”, afirma un panista que todavía cree en él a pesar de todo.

Enrique Peña Nieto: Descalificado en los 100 Metros Planos. El IFE ha jurado encontrar y sancionar a quienes le han proporcionado sustancias ilegales al puntero del equipo priista. La posibilidad del doping –dicen– explicaría por qué aparece constantemente en la televisión y en primer lugar en las encuestas de popularidad. “Vamos a castigar a los responsables de violar la ley electoral, minar la equidad en las contiendas y dañar a nuestros atletas”, declaró un consejero del Instituto Federal Electoral, quien pidió conservar el anonimato.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

Desarmado

Vie 09 Mayo, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

Durante muchos años, décadas, he dedicado parte de mis esfuerzos a defender a las izquierdas, sobre todo en México. Es probable que no pocas veces me equivocara al respaldar a las izquierdas radicales en lugar de apoyar a las reformistas, normalmente con el argumento de que éstas más que intentar cambiar el estado de cosas han tratado de parcharlo sin ir “a la raíz de los problemas” que padecemos en la dinámica del capitalismo, cada vez más brutal e inhumano. O tal vez no me equivoqué, no lo sé.

Lo que sí sé es que los planteamientos radicales, con frecuencia maximalistas y a menudo excluyentes para muchos, no han tenido la aceptación masiva que a menudo –por razones más subjetivas que objetivas– imaginamos o quisimos que tuvieran. Con muy pocas excepciones en el mundo, las izquierdas radicales e intransigentes (en el sentido positivo del término) se han reducido en número, cuando no han terminado por desaparecer o por marginarse al nivel de sectas. Esto es una lástima, pues esas izquierdas han servido, por lo menos (aunque mucho más), para marcar pautas de lucha y definición de objetivos a las izquierdas no radicales (las reformistas). Los mejores momentos para las izquierdas radicales fueron, relativamente, aquellos en los que todavía se pensaba que las revoluciones sociales eran no sólo posibles sino que podrían triunfar para llevar a los pueblos a un nivel de vida superior y de plena realización del ser humano. Hoy en día, pese a mis utopías personales (que íntimamente quisiera conservar), veo difícil –si no imposible– que eso ocurra. Pero no quiero ser agorero, ni siquiera intentarlo.

Desde antes de que se desvelara la mentira del socialismo “realmente existente” de la Unión Soviética y de los países del este europeo, falsedad apoyada sin ninguna crítica por millones de personas, ya existía entre las izquierdas un proyecto de democratización que terminó siendo, por desgracia, reducido al ámbito electoral. Cuando las izquierdas no radicales asumieron como propia la ecuación democracia igual a elecciones, que era un argumento histórico de las derechas liberales desde el siglo XIX, cayeron en una trampa y se les escapó de las manos su propia identidad. El eurocomunismo, surgido 15 años antes de que fuera derrumbado el muro de Berlín, fue el inicio de esa dinámica que lo llevó, ni más ni menos, a su propia destrucción: muchos partidos comunistas desaparecieron o cambiaron de nombre, incluso con poca imaginación. Quisieron parecerse a la socialdemocracia y sólo excepcional y parcialmente lo consiguieron… en algunos países.

Cuando digo “socialdemocracia” me refiero a la que tuvo como matriz ideológica a personajes como Eduard Bernstein desde finales del siglo antepasado, para mencionar a un autor representativo y conocido, y a la corriente del socialismo gradualista (por elecciones) que a mediados del siglo pasado formara mundialmente la Internacional Socialista. Es decir, la socialdemocracia que ha postulado como objetivo el socialismo sin proponerse afectar sustancialmente el capitalismo, sólo buscando que éste sea “humano” y “democrático”. Fue así que la socialdemocratización de muchos partidos de izquierda (unos más radicales que otros, o si se prefiere más intransigentes que otros) los llevó a desdibujarse ideológicamente para poder participar electoralmente con posibilidades de ser competitivos.

Quienes estábamos con las izquierdas radicales tuvimos que aceptar la nueva realidad: partidos menos izquierdistas, incluso no socialistas, que representaban a la izquierda (ahora sí) realmente existente (sin comillas). Estas izquierdas devinieron electorales y, como todo mundo sabe, para ganar votos se debe ser incluyente (contrario a excluyente) y, por lo mismo, de tendencias al centro político e ideológico. Algo es algo, se dijo, y mucha gente votó por ellas. En el caso de México por el Partido Comunista Mexicano (eurocomunista desde 1979), luego por el Socialista Unificado (más reformista que su antecesor), posteriormente por el Mexicano Socialista (al que le quedaba grande el apellido “socialista”) y finalmente por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que ha omitido incluso la expresión “socialista” de su vocabulario. (El Partido Revolucionario de los Trabajadores –trotskista– no transigió y fue perdiendo votos hasta desaparecer como partido electoral, comprobando la hipótesis de que los partidos electorales no pueden ser, en general y para competir realmente, de izquierda radical; no en estos tiempos.).

El PRD, que nació como partido electoral (y nada más), ha tenido dos grandes problemas, uno que ha sido su salvación por 18 años y le ha permitido crecer, y otro que lo ha llevado a una crisis de tal magnitud que difícilmente se conservará como una opción de izquierda en el futuro inmediato. El primero de sus problemas, que –repito– le ha sido benéfico por momentos, ha sido su subordinación a dos personalidades: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Andrés Manuel López Obrador. A estos líderes se les podrá criticar, pero no se puede negar que le han dado una enorme proyección a su partido, cada uno en su momento, pero sin fortalecerlo como tal, como una organización a prueba de personalismos.

El segundo problema es el que ha sido muy negativo para el partido: su división interna, ahora polarizada como nunca antes, y que ha destruido su organización hipotecando su futuro por mezquindades de grupos y de personalidades que por sus ansias de poder (de podercito, en realidad) nos están dejando sin izquierda, incluso sin una izquierda que es tal sólo con los buenos ojos con los que la queremos ver (la realmente existente, que está en vía de ser inexistente).

Así las cosas, lo cierto es que el PRD nos ha desarmado, o por lo menos a mí, pues ya no podemos (no puedo) defender a las organizaciones de izquierda (contra la derecha dominante), pues son un caos y hasta una broma de mal gusto. Aun quienes no somos militantes de la izquierda partidaria, pero que hemos defendido a las izquierdas, vemos que el PRD con su crisis interna y Marcos con el fracaso de su otra campaña nos han desarmado. ¿Qué vamos a defender ahora? Nos la ponen difícil.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

Vieja y lamentable historia

Vie 09 Mayo, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

La última, desesperada oportunidad para evitar la ruptura dependía de un gesto personal. Era, pues, un acto de racionalidad y desprendimiento individual que no se dio: ni Alejandro Encinas ni Jesús Ortega estuvieron dispuestos (o no podían o no los dejaban) a dar el paso atrás que la situación reclamaba y dejaron correr las cosas hasta el punto de no retorno en que ahora se encuentran: la fractura del Partido de la Revolución Democrática ha dejado de ser una posibilidad para convertirse en un hecho, uno más de esta carrera hacia ninguna parte que dejará en el camino un nuevo rastro de desilusión e ira mal contenida. La izquierda partidista ha pasado así en muy poco tiempo de la disputa por el poder del Estado a la lucha interna por el control de los órganos de dirección y el usufructo de las prerrogativas que la ley les concede. Lejos de crecer, su influencia en la sociedad se retrae, junto con su credibilidad, y es de temerse que el caudal de votos siga cuesta abajo en el futuro inmediato.

De no mediar un entendimiento de última hora, pese al llamado pragmatismo de las corrientes (que no es más que su adaptabilidad para no perderlo todo), es difícil visualizar un congreso de refundación que no sea al mismo tiempo el de la disolución del partido “que nació el 6 de julio” de 1988.

Los dirigentes formales del partido no dirigen a nadie, menos influyen con sus opiniones en el debate nacional. Están ausentes, entrampados en la lógica de las corrientes y los cotos de influencia. Obviamente hay de responsables a responsables, pero el espectáculo de las últimas semanas habla por sí mismo. Ni siquiera el tema candente del petróleo ha conseguido introducir en el debate interno un ápice de sentido común. Al contrario, poco a poco las pequeñas matizaciones “tácticas” se van convirtiendo en diferencias que podría a llegar a ser insostenibles, una vez que el debate parlamentario avance y la reforma entre en la fase final de aprobación. Hay quienes creen que lo mejor es que cada quien siga su propio destino, sin advertir que ese es el mejor servicio que se le puede prestar a sus adversarios. Creer que la situación interna del PRD no afecta al “movimiento” es también un grave error. Y si alguien no entiende, que explique la vuelta de Salinas de Gortari para apalancar al PRI a favor de Calderón y contra… López Obrador.

Ha terminado un ciclo, dicen, pero el “divorcio” si se llega a dar tendrá costos muy altos (ya se han solicitado las primeras expulsiones). Tal vez sea inevitable el rompimiento político, pero echar por la borda la unidad de la mayor agrupación creada por la izquierda en su historia jamás será una buena señal para quienes veíamos que, al fin, un partido (con todos sus defectos) lograba disputarle el gobierno a la coalición dominante mediante métodos democráticos, poniendo contra la pared la legitimidad de las fuerzas enquistadas en la cúspide del poder.

Hoy que el PRD cumple 19 años, es imposible no reconocer que esta crisis es real y no surgió de la nada, de la impericia de los líderes o las ambiciones de sus caudillos. En realidad, según mi entender, esta larga historia se origina a partir del modo como se articularon los componentes fundadores mediante el proceso de integración del partido, el cual mantuvo y recreó formaciones internas, grupos, corrientes cuya supervivencia se sobrepuso a las estructuras partidistas, en forma análoga a la manera como se reprodujo el liderazgo moral por sobre los órganos formales de dirección. La persecución política y la estigmatización del perredismo explican en parte la continuidad de formas organizativas cada vez más reñidas con la naturaleza esencialmente democrática de las tareas planteadas, con la urgencia de ciudadanizar la militancia sin crear nuevas correas de transmisión entre las organizaciones sociales.

Siempre bajo protesta, en lugar de elaborar una propuesta sobre la democracia sin abandonar el punto de vista social y sus valores (ese impulso moral que define la subjetividad de la izquierda), el perredismo se conforma con ser la oposición más radical al gobierno de turno, sin una idea propia del significado de la transición, sus tiempos y alianzas. A fijar esta situación contribuye la falta de una visión teórica capaz de alumbrar una visión renovadora de México en el siglo XXI.

Paradójicamente, la situación actual del PRD es resultado de su éxito burocrático, de la capacidad demostrada para aprovechar los mecanismos legales y electorales que hoy permiten la sobrevivencia holgada de los partidos. A esa inercia conservadora se une, en algunos círculos, la desconfianza de signo contrario, un temor extraño a gobernar en el que pesan viejos atavismos de las viejas izquierdas, años de marginalidad, la creencia implícita en la “toma del poder” como un acto irreversible que sólo puede inaugurar una nueva sociedad creada al día siguiente de la victoria final. Pero ni unos ni otros nos dicen mucho sobre el Estado que vislumbra, sobre la sociedad que quieren reformar y los caminos que se propone recorrer.

Los grandes temas fundadores del pensamiento de izquierda –la igualdad contra la explotación–, el énfasis en la libertad y la solidaridad y, ahora, la sustentabilidad, se subordinan a la “política”, sin hacer de ellos los temas sustantivos de un agenda diferenciada y diferenciadora, capaz de identificar a los militantes de ese partido de los muchos otros que buscan cosechar en el desierto moral del clientelismo. Frente al gradualismo impuesto por las circunstancias, se exhuman algunas nociones clave: la idea de “partido-movimiento”, presente desde la fundación del partido, quiere ser una respuesta, equivocada creo yo, a la tentación de aprovechar “la vía electoral” sin abandonar la “movilización”, convertidas en opciones excluyentes cuando debían ser absolutamente complementarias. Los partidos, en efecto, son “instrumentos”, medios al servicio de intereses o aspiraciones de un sector de la sociedad, pero no sustituyen –ni se lo plantean– a los movimientos propios de las masas, a sus organizaciones sociales, ni tampoco pretenden suplantar a la sociedad civil. La fuerza está en su militantes.

PD. El tema del petróleo no es un atavismo, un viejo dogma extraído por la izquierda para relanzarse a la palestra. Basta hacer cuentas, mirar al mundo, verificar qué y cuánto han significado las privatizaciones en términos de modernidad, para saber de qué lado está el progreso y la razón.
A Carlos Monsiváis

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

IFE dispone que salga del aire espot contra toma de tribunas

Mar 22 Abril, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

México, DF. La Comisión de Quejas del IFE determinó aplicar medidas cautelares consistentes en el retiro de dos promocionales relacionados con la toma de las tribunas del Congreso de la Unión, informó su presidente Virgilio Andrade Martínez.Dicha instancia acordó que en el caso del anuncio emitido por la asociación civil Mejor Sociedad, Mejor Gobierno, donde se compara a Andrés Manuel López Obrador con dictadores como Adolfo Hitler, tendrá carácter definitivo; mientras para el que fue difundido en tiempos oficiales por el Partido Acción Nacional (PAN) la medida será provisional.

Indicó que en las próximas horas se realizarán los trámites administrativos para notificar a la empresa Televisa, que ha sido la responsable de transmitir el espot pagado, que atienda la instrucción emitida por el órgano electoral.

“A partir de que llegue la notificación el espot tiene que ser retirado. Lo que será el día de hoy, esta misma tarde”, precisó el consejero del Instituto Federal Electoral (IFE).

Aclaró que la aplicación de las medidas cautelares no alterara la investigación que abrió el IFE para deslindar responsabilidades sobre presuntas violaciones a la Constitución y al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe).

El consejero detalló que el retiro del promocional sufragado por la asociación civil se fundamenta en el hecho de que “la Constitución señala claramente que ningún particular puede contratar en radio y televisión promocionales para hablar contra partidos políticos”.

En tanto, en el caso del espot producido por el PAN y difundido en tiempos oficiales “después de una deliberación difícil, amplia y que sabremos que será controvertida” se determinó ordenar la suspensión provisional hasta que concluya el procedimiento para determinar si hubo violación o no a las leyes electorales.

En este caso, Andrade Martínez enfatizó que la Constitución establece que no es posible incorporar en los promocionales mensajes que tiendan a denigrar a las instituciones o a los partidos políticos.

Subrayó que la decisión de adoptar las medidas cautelares se tomó por unanimidad de los integrantes de la Comisión de Quejas y denuncias que son, además de él, los consejeros Marco Antonio Baños y Marco Antonio Gómez, quien dio su aval sin estar presente en la reunión.

El presidente de la Comisión de Quejas citó que la ley establece procedimientos que deberán seguirse en caso de que se presente un incumplimiento al mandato de la autoridad electoral para retirar los espots.

Recordó que el órgano electoral tiene la autoridad constitucional para actuar en materia de radio y televisión, por lo que para llevar a cabo procedimientos como el avalado esta tarde no requiere de la intervención de ninguna otra autoridad gubernamental.

El instituto indicó que la Constitución, en el Artículo 41, y el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) establecen que ninguna persona física o moral podrá contratar propaganda en radio y televisión a favor o en contra de partidos.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...