No sé si aguantaré hasta 2012: AMLO

Lun 01 Septiembre, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

Andrés Manuel López Obrador aseguró ayer que no sabe si se postulará para la elección presidencial de 2012; “vamos a esperar, no sé si voy a aguantar, si voy a resistir, porque me quieren destruir políticamente”.

En entrevista radiofónica durante su gira por Chihuahua, el perredista fue interrogado sobre sus aspiraciones para los comicios federales que se realizarán dentro de cuatro años.

—Pero le gustaría lanzarse —le preguntaron a AMLO.

—Vamos a ver quién esta mejor posicionado en el movimiento, es decir, quién podría representarnos mejor. Si no me han destruido políticamente, pues hay esa posibilidad, y si estoy desgastado, pues puede haber otros —respondió el tabasqueño.

Esta no es la primera vez que López Obrador pone en duda su participación en la próxima elección presidencial. En mayo pasado, en una entrevista que concedió al diario La Voz de Michoacán, el perredista no descartó su apoyo hacia Marcelo Ebrard y Lázaro Cárdenas Batel, a quienes destapó como presidenciables.

“Falta mucho, pero desde ahora puedo decir que voy a apoyar al que esté mejor posicionado que yo en 2012. Si es alguno de ellos o cualquier otro compañero mejor posicionado. No sabemos qué va a suceder porque a mí me están golpeando mucho. El régimen no me quiere. Quien esté mejor posicionado tendrá el apoyo del movimiento. No siempre voy a ser candidato, pero nunca voy a dejar de luchar por mis ideales”, señaló Andrés Manuel en aquella ocasión.

Ayer, durante su recorrido por municipios chihuahuenses, López Obrador se refirió una vez más al tema energético, y aseguró que los priistas ya están de acuerdo, “ya se empataron con Felipe Calderón”, para insistir en aprobar su reforma y están preparando el escenario, las condiciones a su modo para imponer estas modificaciones inconstitucionales.

El ex candidato a la Presidencia denunció las intenciones que ya existen en las cúpulas del PRI y el PAN para promover reformas a la Ley orgánica del Congreso de la Unión y castigar a los legisladores que tomen las tribunas; “si es así, tendrían que sancionar a mucha gente”, exclamó.

“También se habla de que podrían salirse de las Cámaras e irse a lo oscurito ambos partidos a aprobar su reforma”, dijo AMLO, quien advirtió: “A donde se vayan y hagan lo que hagan, nosotros vamos a impedir que se salgan con la suya”.

Se le hizo ver que los legisladores podrían declarar sedes alternas, a lo que el tabasqueño respondió: “A donde vayan. Si priistas y panistas insisten en maniobrar para aprobar su reforma energética, se van a activar las movilizaciones a escala nacional y lo vamos a impedir”.

Durante un mitin este domingo en San Francisco de Conchos, antes de recorrer los municipios La Cruz, Rosales y Julimes, López Obrador retomó el tema de la reforma energética y sostuvo que Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrónes , Emilio Gamboa y Enrique Peña Nieto están de acuerdo con Calderón y ya preparan las cosas para que se impulse el proyecto federal.

En tal sentido advirtió: “Desde aquí les mandamos decir que este no es un asunto que vayan a imponer solos, que dependa de la mafia de la política, sino que es de todo el pueblo de México y si lo intentan voy a llamar a la movilización ciudadana”.

Continuó: “Yo les recomendaría que mejor les vayan diciendo a los extranjeros que los impusieron que no se pudo con esa reforma, porque tampoco es un asunto que se vaya a definir en las cámaras del Congreso, esto es algo en lo que debe decidir todo el pueblo.

“Vamos a ejercer el derecho constitucional a la manifestación y a las movilizaciones, la democracia es un derecho que no se implora, se conquista”, indicó AMLO.

- Claves

Convenio

• La Universidad Nacional Autónoma de México y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación suscribieron un convenio de colaboración para elaborar proyectos y trabajos en materia electoral, educación cívica, cultura democrática y fomento de la cultura política, entre otros.

• José Narro Robles, rector de la UNAM, afirmó que con este acuerdo dos grandes entidades nacionales suman sus capacidades para ayudar al país a seguir construyendo un mejor, más fuerte, justo y equitativo sistema social, así como un modelo democrático consolidado.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

Economía: La crisis, implacable

Lun 01 Septiembre, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

Sordo a las críticas y desdeñoso de los análisis en los cuales se advierte que en los últimos meses la economía nacional ha ido en declive, el presidente Felipe Calderón se ufana de que el país avanza. Así

lo pregonó en los días previos a la entrega de su Segundo Informe. Pero ese optimismo desbordado se enfrenta con los datos duros: la inflación es del doble de lo previsto, el desempleo está en su punto más alto, el consumo de bienes y servicios se desplomó, la inversión extranjera se retrajo…

Amediados de enero pasado, el banquero español Francisco Luzón López, consejero y director general de la División América del Grupo Financiero Santander –que celebraba en Acapulco su conferencia anual latinoamericana, con cientos de representantes del gremio, de México y otros 25 países–, le advirtió al presidente Felipe Calderón:

“Pese a nuestro optimismo racional sobre el futuro a corto plazo de la economía internacional, ninguno de nosotros le recomendaríamos que descartara totalmente un escenario peor de lo esperado, con menos crecimiento, más inflación y mucha mayor volatilidad.”

Añadió: “Pese a que su probabilidad de suceso sea baja hoy, siempre hay que estar preparado para lo peor, porque lo peor puede ocurrir. En ese entorno internacional francamente hostil, sería inevitable que México creciese menos de lo que le anticipamos, y sería también inevitable de que pese a que el shock sea externo, usted y su gobierno se afanasen por buscar medidas que acortasen la intensidad y la duración de la fase recesiva”.

Eran días en que ya asomaban los nubarrones que tienen hoy ensombrecida la economía mundial. Días también, empero, en que el gobierno mexicano mantenía vigentes sus principales previsiones económicas para 2008: crecimiento del PIB cercano a 4%; inflación de 3%; tasas de interés no mayores a 7%; abundante creación de empleos, finanzas públicas en equilibrio, actividad industrial al alza…

Pero Calderón no le hizo caso al español. Por el contrario, envalentonado, respondió:

“Pues a mí esto del escenario preocupante de 2008, realmente hasta me emociona un poquito y me asegura que vamos a salir extraordinariamente bien este año 2008.”

Exultante, aseguró que aun cuando haya un escenario adverso, el país tiene “la posibilidad y la capacidad de salir adelante”. Hay quienes, dijo, ante un escenario bajo presión pierden la paciencia y la habilidad, pero también hay quienes ante él se retan, se desafían y agudizan el instinto para salir adelante.

Largo el discurso, con una sola idea: cualquiera que sea el tamaño e intensidad de la crisis económica en Estados Unidos, México saldrá indemne. Aventuró Calderón: “Ante una tormenta, por fuerte que se avecine, tenemos un navío de gran calado, que tiene una enorme estabilidad, una balastra que es capaz de sostenerla y sostenerla con rumbo ante cualquier circunstancia que enfrente”.

Han pasado siete meses de aquel optimismo desbordado y la economía nacional se encuentra a un paso del despeñadero: la inflación es del doble de lo previsto; la economía en general crece a la mitad de la meta, aunque algunos sectores están estancados o contraídos; el desempleo, en su punto más alto; el consumo de bienes y servicios, desplomado; la actividad industrial se cae; la inversión extranjera se retrae; las tasas de interés, tres veces más altas que en Estados Unidos…

Pero así como no escuchó al banquero español, Calderón tampoco le hace caso ni atiende a esta realidad. En los spots televisivos, con los que está sustituyendo el mensaje que sería parte de su segundo informe de gobierno, apenas reconoce que el país está enfrentando “uno de los peores ambientes económicos internacionales” –recesión y altos precios de energéticos y alimentos–, pero aun así insiste: la economía mexicana “ha resistido con solidez este escenario económico adverso, y poco a poco vamos saliendo adelante”.

En lo principal, dice en sus mensajes de televisión e internet, vamos bien: la economía avanza; el empleo crece; la inflación está baja; la inversión extranjera sigue llegando…

Pero la realidad es otra. En las encuestas que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) para conocer el grado de confianza sobre la marcha actual y el rumbo futuro de la economía, así como la percepción sobre su particular situación, familias y empresarios coinciden de manera contundente: en 2008 nos está yendo mal; y en 2009 nos irá peor.

La visión de los consumidores

Desde 2001, el entonces Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) y el Banco de México instrumentaron un mecanismo para medir las apreciaciones de la población sobre el desempeño económico del país y de los hogares. Es el Índice de Confianza del Consumidor, que se construye a partir de los resultados de una encuesta que levanta ese instituto durante los primeros días de cada mes en una muestra de casi 2 mil 500 viviendas urbanas a nivel nacional. Y a partir de 2004 hacen lo propio con los empresarios, a través del Índice de Confianza del Productor.

Los resultados más recientes son los de julio. Y en ambos casos, la confianza de personas y empresarios registró el nivel más bajo desde que se hacen esas encuestas. En el caso de los consumidores, el índice general pasó de 104.8 puntos en julio de 2007 a 88.4 puntos en julio de 2008. Una caída en la confianza de 15.6%. Que es como decir que la gente hoy se siente peor, en casi 16%, que hace un año, en relación con su situación económica particular y con la del país.

Y al explorar en los temas particulares sobre los que se le pregunta a los entrevistados, los resultados de julio fueron éstos: la gente cree que hoy su situación económica, y la de sus hogares, es 9.2% peor que la de hace un año y que para dentro de 12 meses dicha situación estará más mal que la actual en 10.4%.

Por lo que respecta a la situación económica del país, los entrevistados consideraron que está peor en 16.2% en julio de 2008 que en julio de 2007; incluso sostiene que en un año más la situación económica del país empeorará 18.3%.

Pero el dato más crudo, que revela el sentir de las familias sobre su situación económica muy particular, lo arroja la respuesta a la pregunta: “Comparando la situación actual con la de hace un año, ¿cómo considera en el momento actual las posibilidades de que usted o alguno de los integrantes de este hogar realice compras tales como muebles, televisor, lavadora, otros aparatos electrodomésticos, etcétera?”. En este caso se registró el índice más bajo de toda la encuesta: 77 puntos que, comparados con los 102.3 puntos de julio de 2007, significan una caída de 24.3%.

En suma, la situación económica familiar y del país, en la perspectiva de los consumidores, es ahora más mala que hace un año y será peor dentro de 12 meses.

Igual pasa con los empresarios del sector manufacturero. El Índice de Confianza del Productor cayó 9.2 puntos, 17%, de julio a julio. En otras palabras, creen que la situación actual y futura, de sus empresas y del país, es peor 17% que hace un año. Pero en los temas particulares, los datos son más reveladores. Por ejemplo, la confianza para invertir en este momento cayó 40%.

Y tampoco creen que esté bien la situación de sus empresas ni que les vaya mejor el próximo año. Creen que hoy están peor en casi 13% que en 2007 y para 2009 su situación empeorará 9% más.

Prioridad a la macroeconomía

Aun cuando las autoridades económicas revisan con frecuencia las metas para los principales indicadores económicos, tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) desestiman los nuevos pronósticos. En particular el del crecimiento económico, que el gobierno espera cercano a 3% para fin de año, mientras que aquéllos lo ubican de 2.5% hacia abajo.

Apenas la semana pasada la Cepal dio a conocer su más reciente balance sobre el comportamiento económico de los países de la región. Y México fue el de la peor calificación, pues –dice el organismo dirigido por la mexicana Alicia Bárcena– pese a los extraordinarios beneficios que le han significado los altos precios internacionales del petróleo, México registrará en 2008 y 2009 el peor desempeño económico de entre todas las naciones del subcontinente americano: su Producto Interno Bruto apenas crecerá 2.5% en cada año.

Y critica que desde hace varios lustros los gobiernos mexicanos han dado prioridad a la estabilidad macroeconómica –como ahora– que, si bien le han permitido al país tener una de las inflaciones más bajas de la región, le han impedido impulsar un mayor crecimiento económico.

Y respecto de los programas implementados por el actual gobierno –sobre todo proyectos de inversión en infraestructura– para aminorar el impacto en México de la desaceleración económica estadunidense, la Cepal dice que “sus efectos en la reactivación de la economía no están claros por el momento”.

En la tabla comparativa que presenta la Cepal en su estudio sobre el desempeño económico de los países de la región, se observa, efectivamente, que en este año México alcanzará un crecimiento de 2.5% en su Producto Interno Bruto. Que es no sólo inferior al 4.7% promedio esperado en 2008 para el conjunto de países, sino por debajo inclusive de los crecimientos, de 3%, que experimentarán países como Haití y Nicaragua. Y muy lejos del 8% de Panamá, 7.5% de Uruguay o el 7% de Argentina y Cuba.

Día tras día, las malas noticias sobre la economía se suceden en cascada:

En materia de crecimiento económico, el presidente Calderón dice que ahí la llevamos, “saliendo poco a poco”. La realidad es que vamos para atrás. La meta original de 3.7% de aumento en el PIB, para todo el año, quedó descartada por completo. De acuerdo con el Inegi, la economía sigue en picada: en el segundo trimestre del año, el PIB apenas creció 2.8% respecto del mismo período de 2007, pero por debajo del 3.3% registrado en el trimestre previo. Y si se considera el hecho de que este trimestre tuvo más días laborables –pues la Semana Santa cayó en marzo–, el Inegi señala que, por ese efecto, el PIB sólo creció 2.1% en términos reales entre abril y junio.

Pero las cifras que más muestran el declive de la economía son las que los especialistas llaman “desestacionalizadas”, es decir, aquellas de las que se excluyen todo tipo de distorsiones (como ese de más o menos días laborables). Así, el Inegi ha informado de cómo la actividad económica ha caído constantemente. En el segundo trimestre de 2007 la economía creció 1.32%; en el tercero, 1.12%; en el cuarto, 0.95%; en el primero de 2008 decreció 0.12% y en el segundo trimestre de este año creció 0.16%. Con esas cifras, los especialistas afirman que la economía mexicana prácticamente está estancada, ya muy cerca de la recesión.

Todo ello producto obviamente de la desaceleración de la economía estadunidense, que se ha traducido en una menor demanda de productos mexicanos, en una reducción de los envíos de dinero de residentes mexicanos allá (remesas) y en un encarecimiento del acceso al financiamiento externo.

Pero la contracción económica también se debe, entre muchas otras causas, a las políticas restrictivas, monetarias y crediticias, que instrumenta el Banco de México para contener la inflación. Aunque sin mucho éxito, pues ésta –según la propia institución– amenaza con acabar en 6% para finales de año. El doble del pronóstico original.

Más allá de la cifra –que ciertamente es de las más bajas en todo el continente, como festina Calderón en sus spots–, la realidad de los precios es otra si se atiende a los bolsillos de la gente, a su capacidad de compra. Es decir, que la inflación sea de casi 6% en los registros macroeconómicos, no le dice nada al consumidor común y corriente que debe comprar mucho más caro hoy los productos más indispensables, como los alimentos.

Datos del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la UNAM, una institución que durante más de 20 años ha dado seguimiento puntual de la evolución de los precios, los salarios y el empleo en el país, dan cuenta de esa otra realidad inflacionaria: en lo que va de la administración de Felipe Calderón, el aguacate ha subido 168%; el pan dulce, 100%; el frijol, 100%; aceite comestible, 95%; queso blanco, 71%; pan blanco, 65%; huevo, 64%; hígado de res, 61%; pescado, 50%.

Según el CAM, para comprar la canasta alimenticia recomendable se requerían 81 pesos en diciembre de 2006; ahora se necesitan 116 pesos. Es decir, lleva un aumento acumulado, en lo que va del sexenio, de 43.13%, mientras que los salarios mínimos, en el mismo lapso, sólo han aumentado 8.05%.

Pero aun en las cifras oficiales de inflación, no queda bien parada esta administración. En la primera quincena de agosto la inflación aumentó 0.31% –que da una inflación anualizada de 5.53%, arriba de la meta del Banco de México–, que es el segundo registro más alto en los últimos seis años, sólo superado por el 0.38% de la primera quincena de agosto de 2004.

La meta original de 3% de inflación que se fijó para finales de 2008, se alcanzaría, según el Banco de México… hasta 2010.

Con mucho énfasis, Felipe Calderón celebra en sus spots televisivos que “el empleo también ha seguido creciendo. Ya van 800 mil nuevas fuentes de trabajo en el país desde el inicio de mi gobierno”. Se cuidó de no hablar de los empleos perdidos, del desempleo. Pero el Inegi informó apenas el 20 de agosto que el desempleo llegó a su nivel más alto en 42 meses, al ubicarse en 4.15% en julio. Eso quiere decir que en desempleo abierto había en julio alrededor de 1 millón 900 mil personas, 270 mil más que en junio.

Eso en términos de la desocupación en general, porque en las grandes urbes, también según el Inegi , el desempleo alcanzó en julio la cifra de 5.2%, comparable al de los años que siguieron al error de diciembre de 1994.

En paralelo al creciente desempleo, la misma institución reportó que poco más de 12 millones de personas, 27.5% de la población ocupada, trabajan en la economía informal. Es la cifra más alta desde hace unos cuatro años.

Pero de quienes tienen trabajo, no todos pueden presumir de un empleo digno y bien remunerado. Otra vez el Inegi: cerca de 14 millones no tienen contrato, seguridad social ni prestaciones, al grado de que un gran porcentaje de ellos anda a la caza de un segundo o tercer empleo, para más o menos librarla, pues los salarios son verdaderamente de hambre.

También abusó Calderón, en su promocional televisivo del Segundo Informe, en el tema de la inversión extranjera directa. Dijo: “La confianza que hay en México ha permitido que aumente la inversión del mundo en nuestro país, que es una inversión, además, que genera empleo, y que el año pasado alcanzó una cifra récord de casi 25 mil millones de dólares”.

Se quedó en el dato de 2007. Pero la Secretaría de Economía informó apenas que los 10 mil 537 millones de dólares que llegaron en el primer semestre de este año, son una cantidad inferior 20% a la del primer semestre del año pasado.

En un informe reciente sobre el tema, la Cepal documentó que en 2007 Brasil, por primera vez en la historia, superó a México en captación de inversión extranjera, con casi 35 mil millones de dólares.

Si ese es el tono de la información que contendrá su Segundo Informe de gobierno, habrá que esperar muchas mentiras y muchas verdades a medias.

Como cada año.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

México clona plan antinarco estadounidense

Lun 30 Junio, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

“Estados Unidos está ayudando a México en el establecimiento de un comando, control y centro de inteligencia que mejorará la coordinación entre las diferentes agencias antinarcóticos mexicanas”, señala un reporte desclasificado de la Oficina de la Casa Blanca en Políticas de Control de Drogas, cuya copia tiene EL UNIVERSAL.

Mientras en el ámbito civil ambos países se centraban en la aprobación de la Iniciativa Mérida, el Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD) y la Secretaría de la Defensa (Sedena) encabezan operativamente la guerra contra las drogas; el nuevo comando les permitirá contar con el control y coordinación con las agencias civiles, indica una fuente militar estadounidense.

El nuevo comando México pretende ser similar al Grupo de Coordinación de Interagencias Conjunto de Estados Unidos y la Fuerza Conjunta 6 Contranarcóticos del Comando Norte, por lo que proyecta operar como centro de información para detectar e interceptar el tráfico de drogas, indicaron fuentes militares del Pentágono.

Además de contar con personal de la Sedena, Armada y Fuerza Aérea, el comando contará con personal permanente de las agencias federales mexicanas de combate al narcotráfico que interactuarán las 24 horas, precisó.

El objetivo, refirió, es mantener conexiones entre militares y civiles en tareas que permitirán intercambiar información.

Pero la cooperación militar entre ambos países no es nueva. De hecho el DoD gastó, en una partida adicional conjunta con la Agencia Antidrogas (DEA) y el programa de ayuda de Estados Unidos (USAID), un monto aproximado de 228 millones de dólares en actividades contranarcóticos que directa o indirectamente beneficiaron a México de 2000 al 2006, indica un reporte de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO).

De manera separada, el DoD gastó en seis años 57.8 millones de dólares en la Sedena, en programas, equipo y entrenamiento en combate al narcotráfico, pero particularmente en ayudar a la Armada a interceptar aviones y embarcaciones sospechosas de transportar drogas ilícitas, indica el reporte de la GAO.

Durante seis años, destaca, “el Departamento de Defensa ha entrenado a 2 mil 500 militares mexicanos en el uso de cierto tipo de equipo, así como entrenamiento que les permite coordinarse con aviones y embarcaciones de Estados Unidos”, cita el reporte.

En términos de cooperación entre ambos ejércitos se han facilitado las operaciones marítimas casuales entre Estados Unidos y México. “La Armada mexicana convino en varias ocasiones en colocar temporalmente oficiales mexicanos de enlace a bordo de embarcaciones de la Guardia Costera de Estados Unidos, así como colocar oficiales estadounidenses de la Guardia Costera a bordo de embarcaciones mexicanas”, destaca el reporte.

Desde hace 20 años el Congreso de Estados Unidos decidió que en la guerra contra las drogas había aspectos que las agencias civiles no podían realizar, porque requerían habilidades militares dada la transformación de los cárteles al terrorismo, y determinó que el Departamento de Defensa se convirtiera en la agencia líder en el combate al narcotráfico, dejando a las agencias civiles la parte judicial, señala información de la subdirección de Contranarcóticos, Terrorismo y Amenazas Mundiales del DoD.

“Soy muy escéptico en el uso de las Fuerzas Armadas, diferentes a la Guardia Costera en esfuerzos contranarcóticos. Esas acciones no son propiamente misiones militares, en mi opinión. Además del empleo de personal militar en tales tareas distrae de misiones militares centrales tales como Irak”, señaló Eugene Fidell, abogado especializado en derecho militar, y uno de los mayores expertos en el tema en Estados Unidos.

Tras la experiencia de la guerra de las drogas en Colombia, “el uso del Ejército es siempre muy peligroso”, afirmó Myles Frechette, ex embajador de EU en Colombia.

En su opinión, el Ejército de Colombia no aceptó participar como fuerza líder en el combate a los cárteles para evitar la corrupción de los narcotraficantes y el tema de los derechos humanos exigido por el gobierno estadounidense, quedando entonces el combate en manos de la Policía Nacional.

El peligro de la militarización en el combate al narcotráfico en México es la corrupción, la violación a los derechos humanos y la deserción de militares que se pasan a las filas de los cárteles, señaló Maureen Meyer, de la Oficina de Latinoamérica en Washington (WOLA).

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

Las mentiras de Calderón

Lun 31 Marzo, 2008 Deja tu comentario Imprimir Imprimir

En su embate contra el crimen organizado, el gobierno federal no acierta ni a dar –cuando se le requiere– una cifra precisa sobre el número de detenidos, lo que puede verse como una muestra más del desorden y la falta de coordinación entre las dependencias involucradas.

La Presidencia de la República pregona un número, la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) aseguran que desconocen el dato y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) aporta sus propias cifras. Los civiles coinciden en el escamoteo de información para que no se sepa dónde quedó la bolita: yo no sé nada, el que sabe es otro, no somos competentes, se sinceran en jerga burocrática.

Proceso le siguió la pista a ese juego, a partir de los números que el presidente Felipe Calderón presumió en la Universidad de Harvard el 11 de febrero. Ahí se ufanó del cambio prácticamente milagroso que ocurrió en México a partir de su llegada el poder, especialmente en el ámbito del crimen organizado:

“Cuando tomé posesión hace poco más de un año la situación era completamente diferente y demasiado complicada… El crimen organizado parecía más poderoso y amenazante que nunca antes, pues tenía control de varias partes del territorio mexicano. Tuvimos que enfrentar al crimen y lo hicimos sin vacilación y con la fuerza total del Estado. Empezamos operaciones con la participación del Ejército, la Marina, así como de las fuerzas policiacas federales y locales. Tomamos control de todos esos territorios… Los golpeamos, y los golpeamos muy duro”.

Por ejemplo, dijo Calderón, “capturamos a más de 22 mil personas vinculadas con actividades criminales. Así mismo, confiscamos las cantidades más grandes de cocaína en un solo operativo, es decir, 24 toneladas en Manzanillo. Otro récord mundial es el decomiso que hicimos en efectivo proveniente de las drogas, en una sola casa, en un solo operativo: 205 millones de dólares en efectivo. Extraditamos a Estados Unidos a más de 100 jefes del narcotráfico y, para darles una idea, este año confiscamos más de mil millones de dosis personales de drogas en México. Sabemos que ésta será una larga y costosa guerra. Necesitamos gastar mucho dinero, y tendrá que pasar mucho tiempo. Además, también sabemos que son muchas las vidas que se perderán”.

Proceso solicitó entonces a Presidencia, a través de la Unidad de Enlace, que precisara estos datos: qué tipo de delitos cometieron esas “22 mil personas”, fecha y lugar donde fueron capturadas, sitio en el que se encuentran recluidas, número de arrestados sometidos a proceso judicial, número de sentenciados y número de militares (con nombre y rango) que forman parte de ese grupo de personas capturadas.

Presidencia se declaró “no competente” para atender esa solicitud de información y, citando leyes diversas, remitió al solicitante a la SSP, PGR y Sedena. Proceso se dirigió a dichas dependencias. Seguridad Pública respondió:

“En atención a su solicitud, le comunicamos la inexistencia de la información solicitada, toda vez que en los archivos del sector central de esta Dependencia, no existe documento que contenga dicha información. Así mismo, es pertinente notificarle que la inexistencia de la información solicitada, ha sido confirmada en términos del artículo 46 de la Ley de la Materia, con la resolución emitida sobre este particular por nuestro Comité de Información”.

A falta de datos, la SSP optó por “brindar una adecuada orientación”: la información que solicita –puntualizó– “corresponde a atribuciones y funciones de la Procuraduría General de la República, toda vez que dicha dependencia, a través de la Agencia Federal de Investigación, se encarga de conducir y coordinar políticas y métodos de análisis táctico de la información sobre delincuencia organizada, para generar una base de datos que permita identificar a personas, grupos, organizaciones, zonas prioritarias y modos de operación, que se vinculen con los diversos delitos, con el fin de combatir la comisión de los mismos, por lo que le sugerimos dirigirse a dicha instancia…”

En su turno, el 5 de marzo la PGR respondió que “la información que requiere no se encuentra en el ámbito de las atribuciones de esta institución”. Y ofreció una salida magistral: “se le sugiere acudir a la Oficina de la Unidad de Enlace de la Presidencia de la República… es la dependencia competente para atender su solicitud de acceso”.

El 19 de marzo, la dependencia con más fama de cerrazón, la Sedena, dio la mejor respuesta:

“Después de realizar una exhaustiva búsqueda en los archivos del Estado Mayor de esta secretaría, únicamente se encontró información referente a 4 mil 763 personas que fueron detenidas en flagrancia por delitos contra la salud y violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, así como los lugares y fechas de su detención, durante el período del 1 de diciembre de 2006 al 2 de marzo de 2008″.

Un anexo de la Sedena sobre los lugares en que se realizaron los arrestos confirma la presencia nacional del crimen organizado, si bien los operativos en su contra se acentuaron en Sonora, Tamaulipas, Michoacán, Sinaloa y Chihuahua, sobre todo en municipios como Caborca, Guaymas, Altamira, Matamoros, Valle Hermoso, Aguililla, Culiacán, Apatzingán, Los Mochis y Samalayuca.

Extrañamente, las dependencias del Gabinete de Seguridad habían dado cifras en materia de detenidos. Reunidos en la Secretaría de Gobernación el 31 de agosto, los titulares de Sedena, Marina, PGR y SSP ofrecieron cuentas alegres.

Reforma señaló que “las cuentas de la PGR no salen”: según su titular, Eduardo Medina Mora, hubo 12 mil 344 detenidos en nueve meses, pero un reporte de esta dependencia, obtenido por ese diario mediante la Ley de Transparencia, indica que el mayor número de detenidos en los últimos siete años se dio en 2005: 8 mil 422 personas.

El mismo Medina Mora aportó en esa ocasión el dato más revelador: de los 12 mil 344 detenidos, sólo 326 recibieron formal prisión, es decir menos del 3 por ciento.

Las cifras de Calderón en Harvard no parecen cuadrar con las que dieron en septiembre: si en nueve meses hubo poco más de 12 mil detenidos, quiere decir que en cinco meses se logró detener a otras 10 mil. Todo un récord, que explicaría, al menos en parte, el “complicado” México de antes (es decir el que gobernó Vicente Fox) y el país “absolutamente diferente” en el que vivimos hoy, según Calderón.

Sergio Aguayo, académico de El Colegio de México y presidente de Fundar –centro de análisis pionero en la investigación aplicada– comenta que no se explica la disparidad de las cifras sobre el número de detenidos:

“Lo que he podido observar es que las cifras de Sedena siempre son mucho más bajas que las que da Presidencia, tanto en materia de arrestos como en otros referentes sobre el crimen organizado, desde el sexenio de Fox”. Cita el caso de los efectivos enviados a diversas entidades: “Los números de la Sedena son muy distintos a los de Presidencia, quizá porque a ésta le interesa más impactar a la opinión pública. Además, es evidente que las cifras sobre detenidos se inflan porque incluyen en su mayoría a consumidores, por eso también hay muy pocos consignados”.

La disparidad de cifras, señala, es en todo caso un indicativo de la falta de coordinación entre las instituciones que combaten el crimen organizado “y de la incapacidad del Estado para generar inteligencia”.

Puntualiza: “El gobierno federal se coordina mejor con el exterior, en particular con Estados Unidos y Colombia, que con los gobiernos estatales y municipales. Esta coordinación con agencias foráneas ha contribuido a que el gobierno federal haya dado algunos buenos golpes a varios cárteles”.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...