Felipe Damastes Calderón, el PAN y la cama constitucional (2008).
Damastes (que quiere decir “el avasallador”), fue el mítico hijo de Poseidón,
más conocido por el apodo de Procusto ("el estirador") era el mitológico
posadero de Eleusis, en la Grecia antigua. Según la leyenda, este forajido del
Ática, ofrecía su hospitalidad a los viajeros, y después obligaba a sus
huéspedes a acostarse en una cama de hierro. El lecho de Procusto estaba dotado
de un mecanismo móvil que lo agrandaba o lo empequeñecía según fuera el tamaño
de su víctima, de manera que nadie podía caber en la cama. El que no entraba
porque su estatura era mayor que el lecho, le cortaba con un hacha la parte que
sobresalía, y lo dejaba morir desangrado; pero si el desdichado era más pequeño
que la cama, entonces le estiraba las piernas hasta descoyuntarlo.
Hace ya algunos años, concretamente desde la llegada de la derecha al poder,
pero sobre todo, a partir del re-posicionamiento logrado por la extrema derecha
al interior de ese poder; en México vivimos cada vez más en una “lógica de la
legalidad” que poco o nada tiene que ver con el espíritu y la letra de la norma
legal y constitucional.
Durante las décadas de mal gobierno del ancien regime, el viejo PRI se daba el
lujo de buscar jamás violentar la letra de la ley –si en algún momento le era
requerido, en vez de vejar la letra constitucional, la cambiaba con prontitud
para dar cabal cumplimiento a la real voluntad del presidente en turno.
Ahora, bajo el régimen de las neo falanges del “cambio”, la tendencia
autoritaria es la de imponer un estándar arbitrario en lo social, político,
cultural, económico, sexual, de derechos humanos, en la convivencia cívica y en
forma reciente con una cada vez mayor incidencia, una abierta ofensiva contra
los medios de comunicación independientes o alternativos, y contra las y los
comunicadores que sostienen ideas o posturas diversas al obligado boletín de
prensa oficial. A la ciudadanía toda se le pretende forzar a una conformidad
social precisa a su medida, a su idea de país, de legalidad, de
constitucionalidad.
En este sentido, y en esa “lógica de legalidad” a la que se atienen –muy similar
en tiempo y forma a la lógica de Georges W. Bush-, están operando cambios de
hecho en el leguaje legal nacional, y en sus formas determinantes, así:
-En donde dice guerra sucia, ellos escriben “Estado de derecho”
-En donde dice represión, ellos escriben “imponer la legalidad”
-En donde dice asesinatos extrajudiciales, ellos escriben “desafortunados
eventos” y sí las muertas son comunicadoras, escriben “mal entendidos”
-En donde dice secuestros y detenciones extrajudiciales, ellos escriben
“silencio”
-En donde dice ejército, ellos escriben “PFP, AFI, CISEN”
-En donde dice tortura, ellos escriben “aplicación del Estado de derecho”
-En donde dice robo, depredación, allanamiento y despojo incluso en las radios
comunitarias, ellos escriben “restitución del Estado de derecho”
-En donde dice hostigamiento sexual, vejaciones a mujeres, ellos escriben
“vigilancia y protección ciudadana”
-En donde dice emboscada y traición, ellos escriben “diálogo”
-En donde dice historia, ellos no dicen nada
-En donde dice lucha social y derecho a la información, ellos escriben
“delincuencia”
-En donde dice derechos, ellos escriben “sedición”
-En donde dice defensor de los derechos humanos, luchador social, ciudadano
clamando por sus derechos, o periodista independiente ellos escriben
“delincuente de peligrosidad extrema”
-En donde dice violador de la ley y la voluntad popular, sin palabra y sin
confianza, ellos escriben “Felipe Calderón”
Así, este moderno Damastes Calderón y sus huestes fascistoides, han estado
tendiendo una cama de Procusto a la nación, en la pretenden ofrecernos su
pacífica hospitalidad, para después hacer que, por la fuerza de su sin razón;
cuando la realidad y la sociedad no se ajusten a sus necesidades, pensamiento y
convicción, simplemente usen el hacha del “Estado de derecho” a su medida y
acomoden la realidad a su idea de país.
Los hechos hablan por si solos, desde la periodista Carmen Aristegui expulsada
por el Grupo PRISA, José Gutiérrez Vivó y Ricardo Rocha asfixiados
económicamente obligados a convertirse en “brokers” (vendedores de información)
o ir a la quiebra; pasando por el cobarde asesinato de las compañeras Felícitas
Sánchez y Teresa Bautista de “la radio que rompe el silencio” en Oaxaca, hasta
el amable obsequio gubernamental del cierre virtual o por la vía armada de 3
estaciones de radio (una en Guerrero, una en Nuevo Laredo y una en Monterrey)
justo en la semana de la “libertad de expresión”, son los botones de esta
muestra de libre ejercicio del derecho constitucional al acceso a la información
del pueblo de México.
Este es el “proyecto de nación” de Damastes Calderón y las falanges guardias
pretorianas y jueces vasallos que le acompañan, este es el futuro que ofertan al
país, un futuro de obsecuencia y conformidad a sus designios, de lo contrario,
sabremos a qué atenernos en este moderno lecho de Procusto.









