Para los viles y los gentiles.
Aquí estamos, al aire, somos
radio vulgocracia, unos auténticos hijos de la rebeldía, de la
insolencia, de la vulgaridad, del olvido que se niega a ser, somos
hijos de las miles de voces acalladas por la censura, por la
represión, por la prepotencia del poder.
Desde ese poder y la derecha reaccionaria, sin más merecimientos
nacionales e históricos que haber sido beneficiarios de la oleada
anti priísta que hizo caer al viejo régimen, quieren que asumamos
sin chistar SU razón fraudulenta, precaria, inconsistente, inmoral,
sin ética, y se nos tilda de nacos, sucios, pobristas, mal nacidos
–ellos se asumen como “bien nacidos” y lo claman, ergo, nosotros
siendo su contrapartida, en su lógica, lo somos-, en fin simple
plebe, vulgar y llano pueblo. Sí, lo somos y, no, no asumiremos la
razón de su sin razón como valida.
Hacemos radio ciudadana por que no podemos estar callados, por que
no queremos estar más callados, por que ya son tantas las voces
clamando por salir que no encuentran eco, que por ellas, por toda la
voz, decidimos hacernos barranco, abismo, espacio abierto con
resonancias activas, caja de resonancia para que ese eco, esa voz,
ese aliento ciudadano perenne que jamás a sido silenciado, ahora si
tenga voz propia, que ahora sí sea escuchada…
¿De qué le sirve a la rebeldía, a la resistencia civil, a la lucha
del pueblo que simplemente nos pongamos a leer noticias de los
diarios?
¿Qué utilidad tendría hacer una emisión de radio por Internet y leer
notas de periódicos que editan en Internet gratuitamente?
¿Qué ganaríamos con combatir el cerco informativo que ha tendido
sobre nosotros la derecha y sus aliados los dueños de los medios
masivos, reproduciendo sus prácticas entre nosotras y nosotros?
¿A dónde llegaría esta Resistencia Civil si somos tolerantes, pero
“hasta aquí llegas”?
¿Si somos incluyentes, pero “tu no entras”?
¿Si somos iguales, pero (como decía Orwell) “acá todos somos
iguales, pero hay unos más iguales que otros”?
¿Dónde queda la Resistencia Civil si queremos romper el cerco
estableciendo otros, de afinidades, de exclusión, de elites
privilegiadas entre los jodidos, de tuertos gimiendo por su reino en
la tierra de los visionarios?
Más que noticias “frescas”, ustedes encontrarán en radio vulgocracia,
noticias profundas, salidas del fondo de la garganta del pueblo,
intemporales por que siempre han estado ahí, noticias salidas del
alma de sus mujeres, sus hombres, sus ancianos y ancianas, niñas y
niños, comunidad lésbico gay, campesinos, obreros, pescadores,
barrenderos, empresarios, académicos, desempleados, comerciantes,
maestras y maestros de su lucha, de su ejemplo en todos los aspectos
posibles de la expresión, de lo que se debe aprender e incluso de lo
que no debemos reproducir como experiencias, encontrarán la crítica
frontal, mordaz si se quiere, pero honesta…
Así, hemos estado ya en diversas trincheras, a pesar de nuestra
corta vida como radio vulgocracia, le hemos dado voz a la Convención
Nacional Democrática, a las mujeres que exigen aborto seguro, a las
familias de los presos políticos y de conciencia, a las
manifestaciones públicas contra el fraude, contra la infamia, al
heroico pueblo de Oaxaca, a los marginados entre los marginados en
la aprobación de la Ley de Sociedades en Convivencia.
Y también podrán encontrar la temida autocrítica, la necesaria
corrección del rumbo cuando se ha perdido el camino, ¿Cómo lo
hacemos?
Fácil, vamos al pueblo y de ellas y ellos sacamos la noticia, la
experiencia, la lucha, la voz, en radio vulgocracia difícilmente
encontrarán nuestra voz, nuestro nombre, nuestro rostro.
No, ese no es nuestro papel, no nos desgastaremos en protagonismos
estériles, no nos hacen falta fotografías, premios, reconocimientos,
medallas, no.
Lo que nos hace falta y por ello estamos aquí, es buscar la palabra
del pueblo, dónde quiera que esta se encuentre luchando y ofrecerle
este puente que somos, para que se crucen y se encuentren los
caminos de ustedes que están lejos, con los de ellos que claman por
ser escuchados.









